“Exterminio: El templo de huesos”, terror extremo y violencia sin sutilezas
La nueva entrega de la saga lleva el horror a un nivel más explícito, con escenas de brutalidad física que relegan la tensión psicológica y dejan una sensación fallida.

Con Exterminio: El templo de huesos, la saga iniciada por Danny Boyle vuelve a expandirse, pero lo hace apostando a un camino más gráfico que inquietante. La película, dirigida por Nia DaCosta, retoma el universo presentado en Exterminio: La evolución y, como ya es habitual en la franquicia, deja abierta la puerta a una nueva secuela. Sin spoilers, puede decirse que el final promete algo mejor de lo que este capítulo ofrece.
Aquí el terror ya no se construye desde la puesta en escena o el fuera de campo, como ocurría en la versión de Boyle, sino desde la exhibición explícita de la violencia. Carne desgarrada, gritos de dolor y escenas pensadas para impactar más que para generar suspenso dominan el relato. El virus de la rabia sigue siendo el motor de la historia, pero el foco se desplaza: ahora el verdadero horror puede provenir de los humanos no infectados.
El protagonista vuelve a ser Spike (Alfie Williams), capturado por Sir Lord Jimmy Crystal (Jack O’Connell), un líder sectario evangélico y sociópata que impone su doctrina a través del castigo físico y la muerte. La escena inicial, especialmente perturbadora, marca el tono de una película que no concede respiro y que recomienda estómagos fuertes.
También regresa el doctor Ian Kelson (Ralph Fiennes), instalado en su inquietante templo de huesos y calaveras, donde experimenta con Samson, el infectado alfa. Su obsesión por estudiar y sedar al monstruo introduce una pregunta clave: ¿existe alguna posibilidad de cura o redención?
Pese a algunas ideas interesantes, la dirección de DaCosta resulta excesiva y poco equilibrada. El impacto visual reemplaza a la construcción dramática, dejando personajes desdibujados y un relato más truculento que efectivo. Exterminio: El templo de huesos extrema el horror, pero pierde el pulso narrativo que hizo memorable a la saga.
