“Marty Supremo”: Timothée Chalamet brilla como un campeón tan talentoso como antipático
El actor encarna a un antihéroe egoísta en la nueva película de Josh Safdie, un drama deportivo ambientado en los años 50 que ya lo posiciona como uno de los favoritos de la temporada de premios.

“Marty Supremo” se suma a la extensa tradición de películas deportivas centradas en historias de superación personal, aunque lo hace desde un ángulo menos complaciente. El protagonista, Marty Mauser, es campeón de tenis de mesa, pero está lejos de ser un héroe clásico. Timothée Chalamet construye un personaje brillante en lo técnico y profundamente incómodo en lo humano: egoísta, manipulador y emocionalmente opaco.
Ambientada en Nueva York en 1952, la película sigue a Marty mientras trabaja en una zapatería y sueña con consagrarse en el ping pong profesional. Su talento es indiscutible, pero su moral es ambigua. A diferencia de figuras como Rocky Balboa, Marty no genera empatía inmediata ni transmite nobleza. Es un antihéroe que avanza ocultando intenciones, usando a quienes lo rodean y cruzando límites sin remordimientos.
La dirección de Josh Safdie refuerza ese retrato áspero. Como en “Diamantes en bruto”, el realizador vuelve a interesarse por personajes al borde, atravesados por la picardía, la mentira y la obsesión por el éxito. Aunque la historia puede remitir al mítico campeón Marty Reisman, Safdie evita el homenaje clásico y apuesta por una mirada más cínica, aunque no exenta de compasión.
El elenco acompaña sin robar protagonismo. Gwyneth Paltrow tiene escenas íntimas con Chalamet que resultan más incómodas que sensuales. Fran Drescher interpreta a una madre estereotipada, mientras que varias apariciones secundarias refuerzan el clima coral del relato.
Recién en los minutos finales, “Marty Supremo” permite una grieta emocional: detrás del mentiroso y calculador aparece una humanidad mínima, suficiente para complejizar al personaje. Chalamet confirma así su versatilidad y explica por qué este rol ya lo tiene acumulando premios y elogios.
