Confirman que los infartos y los ACV “avisan” con tiempo: casi todos los pacientes tenían factores de riesgo previos
Un estudio internacional con millones de personas demostró que más del 99% de quienes sufrieron un infarto, un ACV o insuficiencia cardíaca presentaban al menos un factor de riesgo antes del evento. La presión alta fue el más frecuente.

Los infartos y los accidentes cerebrovasculares (ACV) no ocurren de manera repentina ni imprevisible. Un amplio estudio internacional confirmó que estos eventos cardiovasculares graves suelen estar precedidos por señales claras durante años. Según la investigación, más del 99% de las personas que sufrieron un infarto, un ACV o desarrollaron insuficiencia cardíaca tenían al menos un factor de riesgo previo, y más de nueve de cada diez acumulaban dos o más.
El trabajo, publicado en la Revista del Colegio Americano de Cardiología (JACC), analizó registros de salud de más de nueve millones de adultos en Corea del Sur y casi 7.000 en Estados Unidos, seguidos durante períodos que en algunos casos alcanzaron las dos décadas. Los investigadores concluyeron que la presencia de factores de riesgo cardiovasculares “no óptimos” es prácticamente universal antes de la aparición de la enfermedad.
Los cuatro indicadores clave analizados fueron la presión arterial, el colesterol, la glucemia y el tabaquismo, según los criterios de salud cardiovascular de la Asociación Americana del Corazón (AHA). Entre ellos, la hipertensión resultó ser el factor más prevalente: estuvo presente en el 95% de los pacientes que luego sufrieron un evento. Incluso cuando se consideraron solo los valores clínicamente elevados —como presión mayor a 140/90 mmHg o colesterol superior a 240 mg/dL—, al menos el 90% de los casos presentaba algún riesgo importante antes del primer episodio.
En Argentina, el panorama refuerza la alerta. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte y explican uno de cada cuatro fallecimientos. Se estima que más de 12 millones de personas viven con hipertensión, que uno de cada cinco adultos fuma, un tercio tiene colesterol alto y el 13% padece diabetes. A esto se suma el exceso de peso y el sedentarismo, presentes en casi siete de cada diez personas.
Los autores subrayan la importancia de la prevención primaria y destacan las “8 reglas esenciales para la vida” de la AHA, que incluyen no fumar, alimentarse de forma saludable, hacer actividad física regular, dormir bien y mantener controlados la presión, el colesterol y el azúcar en sangre. La evidencia es contundente: el corazón y el cerebro suelen avisar, pero las señales muchas veces se ignoran.
