Una de cal y otra de arena en unos Globos de Oro previsibles
En una ceremonia rutinaria y sin grandes sorpresas, Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, fue la gran ganadora con cuatro premios y se consolidó como la principal candidata al Oscar, mientras Leonardo DiCaprio perdió como actor pero ganó como productor.

La 83ª edición de los Globos de Oro confirmó lo que se anticipaba: una gala previsible, con resultados cantados en casi todos los rubros. La película Una batalla tras otra se llevó los premios a mejor comedia o musical, dirección y guion adaptado para Paul Thomas Anderson, y sumó una inesperada estatuilla para Teyana Taylor como actriz de reparto.
Pese al triunfo del filme, Leonardo DiCaprio no ganó como actor, aunque sí celebró como parte del equipo de la película. La decisión de ubicarla en la categoría de comedia o musical fue uno de los puntos más discutidos de la noche, interpretado como una maniobra de estudio para evitar cruces internos.
Con estos resultados, Anderson quedó prácticamente lanzado rumbo a su primer Oscar. En cambio, Pecadores, de Ryan Coogler, perdió terreno: no ganó como mejor drama y solo obtuvo premios secundarios, lo que debilitó sus chances en la carrera hacia la Academia.
La sorpresa fue Hamnet, que ganó como mejor película dramática, aunque su bajo impacto en taquilla podría jugarle en contra en los Oscar. En paralelo, comenzaron a crecer las expectativas por El agente secreto, del brasileño Kleber Mendonça Filho, y por la noruega Valor sentimental, que se llevó el premio al mejor actor secundario.
En animación, Las guerreras K-pop se destacó como un fenómeno aparte, y en televisión todo se resolvió sin sobresaltos, con triunfos claros para Adolescence, The Pitt y The Studio.
Con las votaciones al Oscar ya en marcha y las nominaciones por anunciarse, el panorama que dejaron los Globos anticipa una temporada tan ordenada como previsible, muy lejos de las sorpresas de años anteriores.
