Alivio por la lluvia en Chubut, pero el incendio forestal sigue activo y preocupa a las autoridades

Las precipitaciones trajeron un respiro en la cordillera chubutense, donde el fuego ya arrasó 12.000 hectáreas y destruyó unas 30 viviendas. Brigadistas advierten que aún hay focos calientes y un herido permanece en estado grave.

La lluvia caída en las últimas horas en el oeste de Chubut trajo un alivio parcial en medio del incendio forestal que desde hace siete días mantiene en vilo a pobladores, brigadistas y autoridades. La humedad ayudó a frenar el avance de las llamas en algunos sectores, pero el fuego continúa activo y sigue representando una amenaza en una región golpeada por una sequía histórica.

Según datos oficiales, el incendio ya consumió unas 12.000 hectáreas, destruyó alrededor de 30 viviendas y provocó un fuerte impacto económico en plena temporada turística, con una caída cercana al 90% en la ocupación hotelera. Si bien las precipitaciones eran esperadas, los equipos de combate del fuego advirtieron que todavía quedan numerosos puntos calientes de gran tamaño.

“La lluvia ayuda a enfriar el perímetro y permite que los brigadistas trabajen mejor, pero aún falta mucho”, señalaron desde los organismos de lucha contra incendios. Las tareas se concentran ahora en consolidar las zonas afectadas para evitar rebrotes, aprovechando la baja de temperatura y la humedad acumulada en el suelo.

Las lluvias alcanzaron a localidades como El Hoyo, Epuyén y sectores del Parque Nacional Los Alerces, donde otro incendio ya arrasó más de 400 hectáreas en áreas de difícil acceso. También se registraron precipitaciones en la cordillera norte, incluyendo El Bolsón y Bariloche, en una temporada que amenaza con ser una de las más graves de los últimos años.

El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, calificó la situación como “la peor sequía desde 1965” y recordó que la provincia declaró la emergencia ígnea, al igual que Río Negro. Además, reclamó penas más duras para los responsables de incendios intencionales y destacó la cooperación interprovincial y la ayuda de medios aéreos.

En paralelo, preocupa el estado de salud de Manuel Hidalgo, un brigadista voluntario que sufrió quemaduras en el 54% de su cuerpo y permanece internado en terapia intensiva. Mientras se esperan nuevas lluvias, las autoridades insisten en que el riesgo continúa y que la emergencia aún está lejos de resolverse.

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