China sorprende con un récord impactante de exportaciones pese a los aranceles de Trump

Desde enero, exportó por 1,08 billón de dólares y superó su propia marca histórica de 2024. Vende a EE.UU. el triple de lo que le compra y redirige ventas hacia Asia y Europa.

China volvió a sacudir los indicadores comerciales globales. La agencia aduanera informó que, en solo once meses, el superávit comercial acumulado alcanzó 1,08 billones de dólares, superando el récord histórico establecido en todo 2024. Solo en noviembre, el saldo favorable fue de 111.680 millones de dólares, uno de los más altos registrados para un solo mes.

Los aranceles impuestos por Donald Trump redujeron casi una quinta parte las exportaciones chinas a Estados Unidos, pero Beijing compensó con una disminución similar de importaciones y, además, aumentó notablemente sus ventas hacia Europa, África, el Sudeste Asiático y Latinoamérica. De hecho, China vende a EE.UU. tres veces más de lo que compra, lo que mantiene un desequilibrio bilateral creciente.

Una parte clave de la estrategia china consistió en trasladar la etapa final del ensamblaje a países como México, Indonesia o naciones africanas, desde donde los productos terminados se dirigen al mercado norteamericano sin estar sujetos a los aranceles impuestos a los bienes procedentes directamente de China.

El superávit también se explica por el comportamiento del renminbi, más débil frente a monedas como el euro. Ello ha fortalecido la competitividad de exportadores chinos y generado dificultades para la industria manufacturera europea. Empresas y fábricas en Alemania, Japón y Corea del Sur pierden mercado frente a rivales chinos, mientras que plantas en países emergentes han reducido producción o cerrado.

Un creciente número de economistas, incluidos exdirigentes del Banco Central de China, sostiene que Beijing deberá permitir un fortalecimiento del renminbi para estimular el consumo interno. Un tipo de cambio más alto abarataría importaciones de bienes como combustibles, vinos y cosméticos, liberando recursos para el gasto doméstico en servicios locales.

Pero ese fortalecimiento también implicaría costos: debilitaría a los exportadores y reduciría la capacidad china de absorber producción global, una clave geopolítica que financia innovación tecnológica y asistencia a aliados estratégicos. La discusión atraviesa a la dirigencia china en momentos en que el FMI revisa las políticas del país y prepara un informe preliminar sobre la salud económica de la segunda potencia mundial.

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