El sobreviviente: la distopía televisiva que revive a Stephen King con ritmo e ironía

Dirigida por Edgar Wright y protagonizada por Glen Powell, la nueva versión de “The Running Man” mezcla crítica social, acción y estética ochentosa en un futuro opresivo.

En El sobreviviente, Edgar Wright logra un thriller vertiginoso y visualmente impactante que combina el caos de un mundo en ruinas con la adrenalina de un reality mortal. Basada en la novela The Running Man de Stephen King, la película reinterpreta el clásico de 1987 —aquella con Arnold Schwarzenegger— desde una mirada más irónica y política.

El filme presenta a Ben Richards (Glen Powell), un obrero desempleado que, para salvar a su hija enferma, se ofrece como participante de un programa televisivo en el que los concursantes deben sobrevivir treinta días perseguidos por cazadores armados. Con la producción de Dan Killian (Josh Brolin) y la conducción de Bobby Thompson (Colman Domingo), el show convierte la desesperación en espectáculo masivo.

La crítica apunta al consumo mediático extremo y a la manipulación digital, donde la realidad se fabrica a medida del entretenimiento. Wright imprime su sello visual con persecuciones estilizadas, humor ácido y ritmo implacable. Powell, en tanto, combina vulnerabilidad y furia contenida en una interpretación sólida que sostiene el relato.

Aunque se suaviza parte de la crudeza del texto original, El sobreviviente mantiene su vigencia: denuncia el cinismo de los medios y la banalización del dolor. Wright actualiza el clásico de King con energía, lucidez y un toque pop que convierte la distopía en espectáculo sin perder profundidad.

Una película que confirma que, en la era del reality y la inteligencia artificial, la línea entre ficción y manipulación es más delgada que nunca.

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