Una de cada seis empresas textiles cerró durante la gestión de Milei

El sector atraviesa una fuerte caída de la actividad, con bajo nivel de utilización de la capacidad instalada y un deterioro de las inversiones, según el relevamiento difundido por BAE.

Una de cada seis empresas de la industria textil cerró sus puertas durante la presidencia de Javier Milei, de acuerdo con los datos difundidos sobre la evolución del sector. La actividad atraviesa una caída generalizada, acompañada por un bajo nivel de utilización de la capacidad instalada y un deterioro de las inversiones.

El retroceso de la actividad textil impactó sobre la cantidad de empresas que permanecen operativas. El dato de que una de cada seis firmas haya cerrado refleja la magnitud de la contracción registrada durante el período analizado.

La situación también se observa en el nivel de utilización de la capacidad instalada. Las empresas textiles trabajan con un uso reducido de sus instalaciones productivas, un indicador que refleja la menor intensidad de la actividad del sector.

A este escenario se suma el deterioro de las inversiones. Las empresas enfrentan un contexto en el que la caída de la actividad se combina con menores niveles de inversión, lo que afecta las perspectivas de recuperación y expansión productiva.

El sector acusa así un retroceso generalizado en distintos indicadores. La disminución de la actividad, el cierre de empresas, la baja utilización de la capacidad instalada y el deterioro de las inversiones aparecen como los principales datos de la situación de la industria textil.

El cierre de una de cada seis empresas constituye uno de los datos más significativos del período. La cifra muestra el impacto que tuvo la caída de la actividad sobre la estructura productiva del sector.

La menor utilización de las instalaciones también da cuenta de la situación de las firmas que continúan funcionando. Con una parte de su capacidad sin utilizar, las empresas enfrentan un escenario de menor producción.

El deterioro de las inversiones completa el cuadro. La industria no solo registra una caída en su nivel de actividad, sino también una reducción del impulso inversor.

Los datos configuran un escenario complejo para la industria textil durante la gestión de Milei. La pérdida de empresas y la caída generalizada de la actividad se combinan con bajos niveles de utilización de la capacidad instalada y un deterioro de la inversión.

El sector enfrenta así una contracción que afecta tanto a las compañías que dejaron de operar como a aquellas que continúan activas.

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