Un informe internacional dejó a la dirigencia argentina en una posición incómoda
Un estudio elaborado por una universidad suiza ubicó a las élites del país entre las peores evaluadas del mundo. El resultado reavivó el debate sobre el liderazgo político, empresarial y económico argentino.

La calidad de las élites argentinas volvió a quedar bajo la lupa tras la publicación de un informe internacional que ubica al país muy por detrás de otras naciones de la región en materia de liderazgo e influencia sobre el desarrollo económico.
El trabajo, elaborado por la Universidad de St. Gallen, de Suiza, coloca a la Argentina en el puesto 104 del ranking global, una ubicación considerablemente inferior a la obtenida por Brasil, Chile y Uruguay.
El índice evalúa la capacidad de las élites políticas, empresariales y sociales para generar crecimiento, promover instituciones sólidas y contribuir al desarrollo sostenible de cada país. Los resultados reflejan debilidades estructurales vinculadas a la calidad institucional, la competitividad y la construcción de consensos.
Los autores sostienen que los países con mejores desempeños son aquellos donde los sectores dirigentes logran impulsar reformas de largo plazo y favorecer un clima de previsibilidad para las inversiones y el desarrollo.
En la Argentina, el informe reavivó el debate sobre el papel que desempeñan las dirigencias políticas y económicas en un contexto marcado por la inestabilidad, la polarización y las dificultades para sostener políticas de Estado. El resultado vuelve a instalar una discusión que excede a un gobierno y alcanza al conjunto del sistema político e institucional.
