Un estudio alerta sobre el impacto de las pantallas en chicos de hasta 5 años
Una investigación de la Universidad Austral y el Gobierno porteño detectó un aumento del uso de celulares, tablets y televisores en familias de distintos niveles socioeconómicos. El informe advierte sobre posibles dificultades en el sueño, el aprendizaje, el lenguaje y la comunicación, pero también señala que las condiciones de crianza influyen en la posibilidad de limitar la exposición.

El uso de pantallas se incorporó cada vez más a la vida cotidiana de los chicos pequeños. Un estudio realizado por el Ministerio de Desarrollo Humano de la Ciudad de Buenos Aires y la Universidad Austral analizó las prácticas de cuidado y crianza en familias de distintos niveles socioeconómicos y encontró un crecimiento del uso de dispositivos entre los niños de 0 a 5 años.
El informe advierte sobre posibles consecuencias asociadas a la exposición temprana y prolongada. Entre ellas aparecen dificultades en el sueño y el aprendizaje, además de problemas en el desarrollo del lenguaje y las habilidades de comunicación. La exposición durante los primeros dos años también podría afectar la comprensión, la amplitud del vocabulario y determinados aspectos del desarrollo cognitivo, como la atención, la resolución de problemas y la interacción social.
Los cuidadores también describieron cambios de comportamiento vinculados al uso “a demanda” de los dispositivos: menor tolerancia a la frustración, dificultades para esperar y una menor preferencia por los juegos sin pantallas. En algunos casos, retirar el celular o la tablet puede desencadenar enojo y berrinches.
Sin embargo, la investigación plantea que el problema no se limita a la cantidad de tiempo frente a una pantalla. También importa cuándo, cómo y para qué se utiliza. Los participantes señalaron que recurren a celulares, televisores o tablets para que los chicos coman, se dejen peinar, permanezcan tranquilos o permitan que el adulto pueda realizar otra actividad.
El estudio identificó diferencias según las condiciones socioeconómicas. En los sectores medios y medios altos existe mayor conciencia sobre los riesgos y preocupación por limitar el uso, aunque las familias reconocen que también recurren a los dispositivos. En los sectores más vulnerables, en cambio, las pantallas aparecen con mayor frecuencia asociadas a la falta de redes de apoyo y a la sobrecarga de una única persona cuidadora.
La investigación se realizó mediante grupos focales con 78 personas responsables del cuidado de chicos de entre 0 y 5 años: 70 mujeres y 8 varones. Participaron madres, padres, abuelos, niñeras, cuidadoras remuneradas y una tía.
Los autores remarcan que la respuesta no puede reducirse a recomendar que las familias eliminen las pantallas. El trabajo, el cansancio, las condiciones materiales y la disponibilidad de redes de apoyo condicionan las posibilidades de establecer límites. Por eso, entre las principales demandas de los cuidadores aparece la necesidad de contar con mayor orientación, información y herramientas para afrontar la crianza.
