Murió Ruben Rada, el músico que llevó el candombe al mundo

El artista uruguayo falleció a los 83 años en Montevideo, después de permanecer internado durante un mes por una neumonía bilateral. Desde las comparsas de su infancia hasta sus experiencias con El Kinto, Tótem y Opa, construyó una carrera que transformó la música rioplatense y convirtió al candombe en un lenguaje capaz de dialogar con el rock, el jazz, el pop y otros géneros.

Ruben “Negro” Rada murió a los 83 años en Montevideo, luego de permanecer internado durante un mes por una neumonía bilateral. Su trayectoria atravesó más de seis décadas y dejó una huella profunda en la música uruguaya y argentina, especialmente por su papel en la creación y difusión del candombe beat.

Nacido en Montevideo en 1943, Rada creció en condiciones humildes. Desde muy chico encontró en la música una forma de expresión y a los diez años comenzó a participar en Morenada, una histórica comparsa de negros y lubolos. Durante su adolescencia también pasó por murgas y agrupaciones candomberas, experiencias que marcaron definitivamente su identidad artística.

En los años 60 llegó su consolidación como cantante. Después de participar en The Hot Blowers, integró El Kinto junto a Eduardo Mateo. Allí comenzó a desarrollar una combinación novedosa entre los ritmos afrouruguayos y el rock, incorporando instrumentos eléctricos y nuevas estructuras. Ese movimiento sería conocido como candombe beat y cambiaría para siempre la música de la región.

Más tarde formó parte de Tótem y de Opa, agrupación que compartió con Hugo y Osvaldo Fattoruso y que profundizó su vínculo con el jazz rock. La canción “Montevideo” se convirtió en una de las composiciones más representativas de aquella etapa.

Como solista, Rada continuó experimentando con jazz, murga, música brasileña, pop y rock. Álbumes como Montevideo, Black y Quién va a cantar ampliaron su público y consolidaron su prestigio.

Su talento excedió la música: también fue actor, humorista, conductor, escritor y creador de obras infantiles. Recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Grammy Latino a la Excelencia Musical.

“Yo quería trabajar, tocar mi música. Era un tipo feliz”, había dicho en una entrevista. Esa frase resume la filosofía de un artista que nunca persiguió la riqueza como objetivo y que dedicó su vida a crear.

Con su muerte desaparece una figura fundamental de la cultura rioplatense. Su mayor legado fue transformar una tradición nacida en las calles de Montevideo en un lenguaje musical capaz de cruzar fronteras y generaciones.

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