Más jóvenes completan el secundario, aunque persisten fuertes diferencias según el nivel socioeconómico
Un informe reveló una mejora en la terminalidad educativa entre personas de 19 a 25 años durante la última década. Sin embargo, los sectores más vulnerables continúan mostrando menores niveles de finalización.

La proporción de jóvenes argentinos que completan la escuela secundaria registró una mejora durante los últimos años, aunque las diferencias entre sectores sociales continúan siendo uno de los principales desafíos del sistema educativo. Según los datos difundidos, el 74,6% de las personas de entre 19 y 25 años había terminado el nivel secundario en 2024.
La cifra representa un crecimiento de 12,7 puntos porcentuales respecto de una década atrás, mostrando un avance en la cantidad de jóvenes que logran finalizar sus estudios obligatorios. Sin embargo, el resultado general oculta diferencias importantes según las condiciones económicas de cada grupo.
Entre los sectores más vulnerables, la tasa de finalización alcanza el 59,6%, una proporción considerablemente menor respecto del promedio nacional. La brecha refleja las dificultades que enfrentan muchos estudiantes para sostener sus trayectorias educativas y completar el ciclo secundario.
Especialistas en educación señalan que la permanencia escolar está influenciada por múltiples factores, entre ellos la situación económica familiar, la necesidad de incorporarse tempranamente al mercado laboral y las condiciones de acceso a recursos educativos.
El incremento en la terminalidad representa una señal positiva para el sistema, pero también plantea nuevos desafíos relacionados con la calidad de los aprendizajes y la continuidad hacia estudios superiores o formación profesional.
La educación secundaria es considerada una herramienta central para mejorar las oportunidades laborales y sociales de los jóvenes. Por ese motivo, los datos sobre finalización se utilizan como un indicador clave para evaluar las políticas públicas educativas.
El desafío hacia adelante será reducir las desigualdades existentes y lograr que el aumento de la matrícula y la permanencia escolar se traduzcan en mejores resultados para todos los estudiantes, especialmente aquellos que pertenecen a sectores con mayores dificultades económicas.
