Las crecidas del Paraná y el Uruguay ponen en riesgo al ganado del Litoral y obligan a evacuar hacienda
Corrientes y Entre Ríos son las provincias más afectadas por las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño. En Bella Vista y Goya estiman que hay más de 60.000 cabezas en zonas expuestas, mientras que Entre Ríos declaró la emergencia hídrica por 180 días ante la posibilidad de nuevas inundaciones.

La crecida de los ríos Uruguay y Paraná encendió las alarmas entre los productores agropecuarios del Litoral, que comenzaron a trasladar ganado desde las islas y los campos bajos hacia terrenos más elevados. Las persistentes lluvias en las cuencas, vinculadas al fenómeno climático de El Niño, elevaron los niveles de agua y generan preocupación por el impacto que podrían tener en las próximas semanas.
El río Uruguay es el más comprometido. De acuerdo con registros del Instituto Nacional del Agua (INA), en Paso de los Libres, Corrientes, alcanzó los 9,38 metros, por encima del nivel de evacuación de 8,5 metros. En Santo Tomé llegó a 11,25 metros, mientras que en Concordia, Entre Ríos, registró 11,06 metros. En estas dos localidades, el nivel de evacuación es de 12,5 metros.
En Paso de los Libres, el río se mantenía estabilizado en torno de los 9,30 metros, aunque con personas evacuadas. Marcelo Carbonell, ex presidente de la Sociedad Rural local e integrante de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, señaló que la expectativa de una bajante en los próximos días depende de la evolución de la cuenca superior, a la altura de Misiones, donde el agua ya comenzaba a descender.
En Santo Tomé, en cambio, el río crecía entre uno y dos centímetros por hora como consecuencia de las lluvias en Brasil y Misiones. Marco Grisetti, presidente de la Sociedad Rural de esa localidad, advirtió que las precipitaciones recientes podrían provocar una nueva crecida y que, si el nivel continúa aumentando, algunos sectores bajos podrían comenzar a evacuarse.
Las dificultades también alcanzan a los esteros del Iberá, donde los arroyos y bañados están cerca de desbordarse. La situación complica el acceso y la salida de la hacienda, además de afectar las actividades forestales.
En el este de Corrientes, los productores de Bella Vista y Goya se preparan para el pico de la crecida previsto para el fin de semana. En esa zona se estima que hay más de 60.000 cabezas de ganado, cuyos propietarios están trasladando los animales hacia campos más altos.
La preocupación se extiende a Entre Ríos
El gobierno entrerriano declaró la emergencia hídrica en todo el territorio provincial por 180 días. Según estimaciones oficiales, hay más de 200.000 cabezas de ganado en las zonas de islas. La medida busca planificar acciones para prevenir y reducir los daños sobre la población, la infraestructura y las actividades productivas.
En Villa Paranacito, el ganadero y productor forestal José Peter explicó que los campos abiertos, sin protección contra inundaciones, ya se encuentran anegados y que muchos productores retiraron parte o la totalidad de sus animales. Quienes cuentan con diques también están reduciendo la cantidad de hacienda en los lotes para evitar que quede atrapada si la situación empeora.
Peter advirtió que los caminos rurales suelen inundarse antes que los campos protegidos, lo que puede dificultar el traslado de los animales y obligar a evacuarlos por vía fluvial.
El río Paraná representa otra amenaza para las próximas semanas. Aunque sus niveles río abajo se ubican en una categoría de altura media a alta, en Iguazú, uno de sus principales afluentes, el agua alcanzó los 32,2 metros. Los productores esperan que ese caudal se traslade progresivamente hacia el sur y provoque nuevas subas.
Emiliano Merzbacher, vicepresidente de la Sociedad Rural de Victoria y productor ganadero en las islas del Ibicuy, señaló que la situación se complicó durante la última semana. La disponibilidad de varios puertos habilitados por la entidad rural permite organizar el retiro de animales mediante turnos, pero advirtió que el escenario podría agravarse cuando llegue el agua proveniente de la cuenca superior.
Según sus estimaciones, el aumento del caudal podría sentirse con fuerza dentro de unos 20 días. Además, alertó que nuevas lluvias intensas podrían acelerar las inundaciones: si se registraran precipitaciones de 100 milímetros, algunas zonas ya afectadas podrían enfrentar mayores dificultades.
Aunque por el momento no se registran inundaciones generalizadas en toda la región, los campos anegados, los caminos cortados y la necesidad de trasladar la hacienda mantienen en alerta a los productores, que buscan poner a salvo los animales antes de que las crecidas alcancen niveles más críticos.
