La mitad del calzado vendido en la Argentina es importado y la industria trabaja con solo cuatro de cada diez máquinas
El calzado importado representa la mitad de las ventas en la Argentina, mientras los fabricantes locales enfrentan dificultades para sostener su actividad. Durante el año pasado ingresaron al país 51,7 millones de pares, en un contexto en el que las empresas nacionales rematan existencias para pagar salarios y evitar cierres.

La industria atraviesa un escenario de baja utilización de su capacidad productiva: solo cuatro de cada diez máquinas del sector están encendidas. El indicador refleja el nivel de actividad de las fábricas y las dificultades que enfrentan para mantener sus líneas de producción en funcionamiento.
La entrada de 51,7 millones de pares importados durante el año pasado constituye una referencia sobre la magnitud de la oferta proveniente del exterior. Según los datos difundidos, los productos importados ya representan la mitad del calzado comercializado en el mercado argentino.
Frente a esa situación, los fabricantes locales recurren a liquidaciones de stock para conseguir ingresos que les permitan afrontar gastos inmediatos, incluidos los salarios. La necesidad de vender existencias para sostener los pagos muestra la presión financiera que enfrentan las empresas del sector.
La baja utilización de maquinaria también plantea interrogantes sobre el aprovechamiento de la capacidad instalada y la continuidad de la producción nacional. Con solo el 40% de los equipos en funcionamiento, una parte importante de la infraestructura industrial permanece inactiva.
El escenario combina una elevada presencia de productos importados con dificultades operativas y financieras para los fabricantes argentinos. La evolución de las ventas, la demanda interna y los costos de producción será relevante para determinar las posibilidades de recuperación de la industria.
Los datos disponibles muestran una presión significativa sobre el sector: la mitad del calzado vendido es importado, las empresas liquidan existencias para pagar sueldos y seis de cada diez máquinas permanecen apagadas.
