La Iglesia reclama límites para la compra de tierras por parte de extranjeros
La Iglesia expresó su preocupación por la derogación de la norma que restringía la adquisición de tierras por parte de extranjeros y advirtió sobre la ausencia de límites en este tipo de operaciones.

La Iglesia manifestó su preocupación por la eliminación de las restricciones que regulaban la compra de tierras por parte de extranjeros. El planteo surgió a partir de la derogación de la ley que establecía límites para este tipo de adquisiciones y que, de esta manera, dejó de funcionar como marco de regulación sobre la propiedad de tierras.
La posición de la Iglesia pone el foco en las consecuencias de eliminar las restricciones existentes y en la necesidad de contar con límites para las operaciones de compra de tierras por parte de capitales extranjeros.
La norma derogada había establecido condiciones para regular la adquisición de terrenos por parte de extranjeros. Con su eliminación, la Iglesia considera que se genera una situación que requiere especial atención y expresó públicamente su preocupación.
El planteo se incorpora así al debate generado alrededor de la política de tierras y de las condiciones para que ciudadanos o capitales extranjeros puedan acceder a propiedades dentro del país. La discusión se concentra en el alcance que deben tener las restricciones y en el papel que debe asumir el Estado frente a este tipo de operaciones.
La crítica de la Iglesia se produce luego de la derogación de la legislación que fijaba esos límites. Su preocupación apunta específicamente a la falta de una regulación que establezca restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros.
El planteo no se limita a una cuestión vinculada con operaciones inmobiliarias individuales, sino que pone sobre la mesa la discusión acerca de cómo debe regularse la propiedad de tierras y qué condiciones deberían cumplir los compradores extranjeros.
Con la eliminación de la normativa anterior, el escenario regulatorio cambió y la Iglesia reclamó que se contemplen nuevamente límites. Su posición suma así una nueva voz al debate sobre la propiedad de la tierra y el alcance de las decisiones adoptadas en materia de regulación.
La preocupación expresada por la institución se centra en la necesidad de evitar que la ausencia de restricciones derive en una falta de límites para este tipo de adquisiciones.
