La Casa Rosada siguió con cautela el avance demócrata en Estados Unidos mientras Milei viajaba a España
El Gobierno argentino siguió de cerca las elecciones legislativas estadounidenses, en las que los demócratas comenzaron a mostrar un avance sobre los republicanos. La posibilidad de que Donald Trump pierda el control del Congreso generó preocupación en la Casa Rosada, que mantiene una estrecha alianza política con el presidente norteamericano.

Javier Milei partió rumbo a España el martes por la noche para participar de la Cumbre Iberoamericana. Al momento de su partida, los primeros resultados indicaban que los demócratas se encaminaban a quedarse con la mayoría del Senado. En Madrid lo esperaba el canciller Pablo Quirno, con quien el Presidente analizaría el desenlace electoral y sus posibles consecuencias.
En la Casa Rosada predominó la cautela. “Veamos cómo concluye la jornada”, repetían en los despachos oficiales mientras avanzaba el escrutinio. A diferencia de lo ocurrido tras las elecciones brasileñas, cuando Milei se expresó abiertamente contra Luiz Inácio Lula da Silva, el mandatario evitó realizar declaraciones públicas sobre los comicios estadounidenses.
La atención del Gobierno estaba puesta en cuánto poder conservaría Trump durante los dos últimos años de su mandato. Una derrota republicana podría limitar su capacidad para avanzar con iniciativas legislativas y modificar el escenario político en Washington. Para la administración argentina, el resultado también tiene importancia por el respaldo que recibió del Tesoro estadounidense durante los momentos de mayor tensión financiera.
Milei había enviado a Washington a dos funcionarios cercanos a su hermana, Karina Milei: el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem. Ambos viajaron el sábado y participaron de un encuentro informativo en la Embajada argentina sobre el proceso electoral. También integró la comitiva el jefe del bloque oficialista en Diputados, Gabriel Bornoroni.
El resultado se conoció en un momento complejo para el Gobierno, luego del triunfo de Lula en Brasil y en medio de las dificultades económicas locales. Una eventual derrota de Trump representaría un nuevo revés para la estrategia internacional de Milei, que construyó buena parte de su política exterior sobre su alineamiento con el mandatario estadounidense.
