Intercargo cambia de estrategia después de que fracasara su privatización
La empresa estatal encargada de los servicios de rampa en los aeropuertos no encontró comprador para avanzar con su venta. Tras el intento fallido, el Gobierno analiza nuevas alternativas mientras el sindicato advierte sobre un eventual cierre de operaciones.

El proceso de privatización de Intercargo no logró concretarse y ahora el Gobierno debe definir cuál será el futuro de la empresa encargada de prestar servicios de asistencia en tierra a las aeronaves. La falta de interesados dispuestos a avanzar con la operación obligó a modificar la estrategia oficial.
Intercargo tiene un papel central dentro del funcionamiento aeroportuario argentino. Entre sus tareas se encuentran distintas operaciones de rampa y asistencia en tierra que permiten el movimiento de aeronaves, equipajes y cargas. Por ese motivo, cualquier cambio en su estructura puede tener impacto sobre el funcionamiento de los aeropuertos.
La privatización había sido planteada como parte del programa de reducción de la participación estatal impulsado por la administración de Javier Milei. Sin embargo, el proceso no consiguió avanzar hasta una venta efectiva y ahora la Casa Rosada debe analizar alternativas para la compañía.
El fracaso de la operación también genera incertidumbre entre los trabajadores. El sindicato que representa al personal de Intercargo advirtió sobre el riesgo de un eventual cierre de operaciones, elevando la tensión alrededor del futuro de la empresa.
El Gobierno deberá definir si busca una nueva modalidad de participación privada, una reestructuración de la compañía o algún otro esquema que permita reducir el costo fiscal y garantizar la continuidad de los servicios.
La situación se desarrolla además en un contexto de fuerte conflictividad alrededor del sector aerocomercial. El oficialismo impulsa una transformación del sistema aeroportuario y busca ampliar la competencia entre empresas, reducir regulaciones y modificar el papel de las compañías estatales.
Intercargo constituye uno de los casos más complejos porque su actividad está directamente vinculada con la operación cotidiana de vuelos comerciales. Una interrupción de sus servicios podría generar demoras y afectar a pasajeros y aerolíneas.
El fracaso de la privatización obliga ahora al Gobierno a encontrar una solución que combine eficiencia operativa y continuidad del servicio. Al mismo tiempo, deberá gestionar la relación con los trabajadores y evitar que la disputa derive en medidas que afecten el funcionamiento de los aeropuertos.
La nueva estrategia será determinante para definir si Intercargo continúa bajo control estatal, cambia su estructura o vuelve a ser ofrecida a inversores privados.
