García Cuerva volvió a cuestionar al Gobierno y pidió evitar el desprecio hacia los demás
El arzobispo de Buenos Aires pronunció una nueva homilía crítica hacia la gestión de Javier Milei y también condenó las expresiones de violencia física y verbal.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, volvió a formular críticas hacia el Gobierno de Javier Milei durante una nueva homilía, en la que también hizo foco en la violencia física y verbal y llamó a evitar las actitudes de desprecio hacia otras personas.
El religioso planteó su mensaje desde una perspectiva vinculada con la convivencia y el trato hacia los demás. En ese marco, sostuvo que la violencia no debe limitarse a sus manifestaciones físicas, sino que también alcanza las expresiones verbales y las formas de relacionarse con quienes piensan o viven de manera diferente.
Durante su homilía, García Cuerva utilizó además una referencia religiosa para reforzar ese planteo. “Si la Virgen de Luján nos abraza, es imposible mirar al otro con desprecio”, afirmó.
El mensaje volvió a marcar una posición crítica del arzobispo frente a la gestión de Milei. No es la primera vez que García Cuerva cuestiona públicamente al Gobierno y plantea reparos sobre determinadas formas de abordar la realidad social.
En esta oportunidad, su intervención combinó la crítica política con un llamado a revisar los vínculos sociales. La referencia a la violencia física y verbal ocupó un lugar central dentro de su mensaje, junto con la necesidad de evitar expresiones de desprecio hacia otras personas.
La homilía se produjo en un contexto de fuerte discusión política y social, en el que las diferencias entre posiciones enfrentadas suelen expresarse también en el lenguaje y en las redes sociales. García Cuerva puso el foco precisamente en esas formas de confrontación.
Su mensaje volvió a instalar así la voz de la Iglesia porteña dentro de la discusión pública. El arzobispo cuestionó nuevamente al Gobierno de Milei y, al mismo tiempo, planteó una apelación a la convivencia y al respeto.
La frase sobre la Virgen de Luján sintetizó el sentido de su intervención: un llamado a evitar el desprecio hacia los demás y a revisar las formas de violencia que atraviesan la sociedad.
