Flybondi pasó de prometer una revolución aérea a quedar paralizada: casi no vuela, acumula deudas y sigue vendiendo pasajes
La aerolínea low cost atraviesa su peor crisis desde su creación. Bajo el control de Leonardo Scatturice, empresario vinculado al entorno oficialista, en julio apenas concretó el 5,4% de los vuelos programados mientras crecen los reclamos de pasajeros y proveedores.

Flybondi, la compañía que nació con la promesa de democratizar el acceso al transporte aéreo en Argentina, atraviesa una crisis operativa que dejó prácticamente paralizada su actividad. Durante los primeros días de julio realizó apenas 23 vuelos de los 427 programados, un nivel de cumplimiento del 5,4%, mientras mantiene habilitada la venta de pasajes.
La aerolínea low cost, que comenzó a operar en 2018 con el objetivo de competir contra los micros de larga distancia y ampliar el mercado aéreo argentino, llegó a convertirse en una de las principales compañías del país. Sin embargo, en los últimos meses sufrió una reducción drástica de su flota y una acumulación de problemas financieros que derivaron en la suspensión casi total de sus operaciones.
La situación se agravó por la falta de combustible. YPF, uno de sus principales proveedores, modificó las condiciones de pago luego de detectar incumplimientos y pasó a exigir abonos anticipados para entregar Jet A-1. La falta de fondos dejó a la empresa sin capacidad para sostener vuelos regulares.
A los problemas operativos se sumaron reclamos laborales y comerciales. La compañía mantiene deudas con trabajadores, proveedores y servicios vinculados a la operación aérea, mientras varias tripulaciones fueron licenciadas hasta septiembre.
La crisis ocurre bajo la conducción del empresario Leonardo Scatturice, quien tomó el control de la compañía en 2025 a través de COC Global Enterprise. El nuevo propietario tiene antecedentes vinculados a la exSIDE y fue mencionado en investigaciones judiciales por presuntas maniobras de espionaje, aunque nunca fue procesado.
Scatturice también ganó influencia en sectores cercanos al gobierno de Javier Milei y mantiene vínculos con dirigentes del oficialismo, una situación que puso bajo la lupa la respuesta del Estado frente a la crisis de la aerolínea.
Mientras los pasajeros continúan comprando tickets a través de la página oficial y acumulan reclamos por vuelos cancelados, la Administración Nacional de Aviación Civil no adoptó hasta ahora medidas públicas contundentes.
La compañía que alguna vez fue presentada como símbolo de la apertura del mercado aerocomercial enfrenta ahora el desafío de sobrevivir con sus aviones en tierra y una creciente incertidumbre sobre su futuro.
