Estados Unidos e Irán vuelven a escalar el conflicto con una nueva ofensiva aérea

La administración de Donald Trump ordenó una nueva serie de ataques contra posiciones iraníes, mientras Teherán respondió con bombardeos y amenazas de bloquear rutas estratégicas para el comercio energético. La tensión crece y aleja la posibilidad de un acuerdo diplomático.

Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva aérea contra Irán y reavivó un conflicto que parecía encaminado hacia una pausa negociada. Las fuerzas estadounidenses realizaron tres oleadas de ataques sobre distintos objetivos iraníes, incluyendo instalaciones militares y puntos estratégicos vinculados a sistemas de defensa y misiles, mientras Teherán respondió con nuevos bombardeos contra países aliados de Washington en la región.

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó que los ataques alcanzaron posiciones a lo largo de la costa sur iraní, con operaciones en zonas como Bandar Abbas, Ahvaz, Bushehr y otras áreas cercanas al estrecho de Ormuz. Uno de los principales blancos fue un cuartel de la 388ª Brigada de Infantería Mecanizada iraní, donde, según medios estatales de ese país, murieron al menos siete militares.

El presidente Donald Trump afirmó que Irán todavía busca alcanzar un acuerdo, aunque mantuvo un tono de advertencia hacia el gobierno de Teherán. “Más les vale comportarse”, señaló durante un acto en Pensilvania, al tiempo que aseguró que Estados Unidos mantiene una posición favorable en el enfrentamiento.

La respuesta iraní no tardó en llegar. Autoridades estadounidenses informaron que Teherán lanzó misiles y drones contra distintos países del Golfo Pérsico que albergan tropas norteamericanas. Bahréin y Kuwait emitieron alertas por ataques, mientras Jordania aseguró haber interceptado proyectiles iraníes.

La escalada también volvió a poner en foco el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo. Estados Unidos reactivó un bloqueo naval sobre puertos iraníes y desplegó una importante presencia militar en la zona, con portaaviones, destructores y unidades de marines.

El intercambio de ataques dejó prácticamente suspendido el acuerdo provisional que había frenado las hostilidades semanas atrás. Con nuevas amenazas cruzadas y el riesgo de una expansión regional, la posibilidad de una guerra abierta entre Washington y Teherán vuelve a estar sobre la mesa.

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