El consumo volvió a retroceder y acumula nuevas señales de debilidad en medio del ajuste económico
Los datos de junio mostraron una caída mensual del 1,6% y una baja interanual del 1%. El comercio registra una menor demanda mientras los hogares continúan ajustando sus gastos.

El consumo argentino volvió a mostrar señales de enfriamiento durante junio, con una caída del 1,6% respecto de mayo y una contracción del 1% en comparación con el mismo mes del año pasado, según un relevamiento elaborado por la Cámara Argentina de Comercio.
El dato refleja la persistencia de las dificultades que atraviesan los hogares luego de varios meses de pérdida del poder adquisitivo, inflación acumulada y cambios en los hábitos de compra. Aunque algunos indicadores económicos comenzaron a mostrar cierta estabilización, el consumo continúa siendo uno de los sectores más golpeados.
La caída mensual representa un nuevo retroceso para el comercio, que esperaba una recuperación más firme durante la segunda mitad del año. Sin embargo, los consumidores mantienen una actitud más cautelosa, priorizando gastos esenciales y reduciendo compras de bienes no indispensables.
Desde el sector comercial advierten que la recuperación del consumo dependerá de la evolución de los salarios reales, el empleo y las expectativas económicas. Mientras la inflación continúa desacelerándose, los ingresos familiares todavía no recuperaron completamente la capacidad de compra perdida durante los últimos meses.
El comportamiento del consumo también muestra diferencias entre rubros. Algunos sectores vinculados a productos básicos presentan mayor resistencia, mientras que actividades relacionadas con bienes durables, entretenimiento e indumentaria enfrentan mayores dificultades.
Para el Gobierno nacional, la recuperación del consumo es uno de los desafíos centrales para consolidar una mejora económica. La administración de Javier Milei sostiene que la estabilización macroeconómica permitirá una recuperación gradual, aunque reconoce que el proceso requiere tiempo.
Los datos de junio vuelven a poner bajo la lupa el impacto social del programa económico. Mientras las variables financieras muestran avances para el oficialismo, la economía cotidiana todavía refleja restricciones para millones de consumidores.
