El acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos no estaría en riesgo, pero podría cambiar la política arancelaria
La derrota electoral de Donald Trump en el Congreso abre interrogantes sobre el futuro de la relación económica entre Washington y Buenos Aires. Especialistas consideran que el acuerdo bilateral de comercio e inversiones seguirá vigente, aunque advierten que un nuevo equilibrio legislativo podría condicionar algunas decisiones de la administración republicana.

La Argentina y Estados Unidos profundizaron sus vínculos comerciales en los últimos años. Después de 18 años de déficit, el país logró revertir la balanza comercial bilateral en 2024. En 2025, las exportaciones argentinas al mercado estadounidense alcanzaron un récord de US$ 8.338 millones y, durante los primeros nueve meses de 2026, crecieron un 35,2% interanual.
Los combustibles representaron el 39,5% de las ventas argentinas a Estados Unidos en ese período, con US$ 3.046 millones. El oro sumó US$ 1.081 millones, un incremento interanual del 62,4%, mientras que las exportaciones de carne bovina superaron los US$ 696 millones y más que triplicaron los registros anteriores.
El Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos fue firmado el 5 de febrero de 2026. El entendimiento contempla reducciones arancelarias, cupos para determinados productos, eliminación de barreras burocráticas, reconocimiento de certificaciones y compromisos en tecnología, propiedad intelectual, salud, industria automotriz y energía. Todavía debe ser aprobado por el Congreso argentino.
Francisco de Santibañes, presidente del CARI, consideró que el resultado electoral estadounidense no debería afectar el flujo comercial durante los próximos dos años, porque la política exterior depende principalmente del Poder Ejecutivo. Sin embargo, Andrés Serbin, de CRIES, advirtió que una mayoría demócrata en ambas cámaras podría obstaculizar algunas decisiones de Trump.
Uno de los puntos de mayor incertidumbre es la política arancelaria. La administración estadounidense podría modificar los gravámenes aplicados a las importaciones, mientras que el Congreso tendría mayor capacidad de supervisar las decisiones comerciales. Para la Argentina, también será relevante el impacto sobre las inversiones estadounidenses en energía, minería e infraestructura.
