Una película expone cómo Facebook manipula a sus usuarios y alimenta los discursos de odio
Dirigida por Aaron Sorkin, El poder de la red reconstruye la investigación de Frances Haugen, una exempleada de Facebook que descubrió cómo los algoritmos de la plataforma priorizaban contenidos capaces de generar indignación y atraer interacciones. Con Mikey Madison, Jeremy Allen White y Jeremy Strong, el filme examina el impacto de las redes sociales en la sociedad.

La película aborda el funcionamiento de Facebook y sus consecuencias sociales a partir de hechos reales. Aunque comparte guionista con La red social (2010), de David Fincher, no es una secuela: mientras aquella producción se concentraba en la creación de la plataforma y los conflictos internos de sus fundadores, esta se enfoca en los mecanismos mediante los cuales las redes pueden influir en el comportamiento de sus usuarios.
La historia sigue a Frances Haugen, una científica de datos que, al analizar el funcionamiento de los algoritmos, descubre que la plataforma favorece contenidos capaces de despertar emociones intensas. Entre ellos aparecen publicaciones que promueven la indignación y contribuyen a la difusión de discursos de odio. La película también aborda otros efectos negativos atribuidos a Facebook, como el acoso a menores y la circulación de información falsa sobre las vacunas contra el Covid-19.
Convencida de que la red social debería cumplir una función de integración y sociabilización, Haugen intenta alertar a sus superiores sobre los problemas que identifica. Ante la falta de respuestas, comienza a filtrar información de manera anónima al periodista Jeff Horwitz, del Wall Street Journal, que investiga las prácticas de la compañía entre 2019 y 2021.
Mikey Madison interpreta a Haugen, mientras Jeremy Allen White encarna al periodista. Jeremy Strong se destaca por su reconstrucción de Mark Zuckerberg, a quien representa mediante gestos, miradas y tonos de voz cuidadosamente trabajados.
Con diálogos incisivos y una trama que mantiene el ritmo, Sorkin construye un thriller político sobre el poder de las plataformas digitales, sus responsabilidades y las consecuencias de priorizar la interacción por encima de otros criterios.
