La Filarmónica de Berlín vuelve al Colón después de 26 años con Kirill Petrenko al frente

La prestigiosa orquesta ofrecerá tres conciertos en Buenos Aires como cierre de una gira sudamericana. Su director titular destacó la tradición del teatro porteño, mientras que los músicos reflexionaron sobre la identidad sonora, la diversidad y el poder de la música.

La Filarmónica de Berlín regresa al Teatro Colón después de 26 años, con tres presentaciones previstas para el miércoles 21, el jueves 22 y el viernes 23 de octubre. La visita forma parte de una gira internacional de tres semanas que incluye Nueva York y distintas ciudades de Sudamérica, y que será documentada en una producción audiovisual para la televisión pública alemana.

La gira tuvo un cambio de solista: el pianista Daniil Trifonov canceló su participación por una lesión y fue reemplazado por el islandés Víkingur Ólafsson, quien debutará en la Argentina. El miércoles y el viernes interpretarán el Concierto para piano n.º 1 de Johannes Brahms y Así habló Zaratustra, de Richard Strauss. El jueves, el programa incluirá las Variaciones Enigma, de Edward Elgar, y la Sinfonía n.º 4 de Piotr Ilich Chaikovski.

El director titular, Kirill Petrenko, expresó su emoción por actuar en el Colón y recordó a figuras que pasaron por esa sala, como Erich Kleiber, Daniel Barenboim y Martha Argerich. También habló de la herencia de Herbert von Karajan, cuyo despacho ocupa actualmente, y sostuvo que el desafío consiste en preservar la tradición sin renunciar a una interpretación propia.

Fundada en 1882, la orquesta reúne músicos de 36 nacionalidades. Eva-Maria Tomasi, violinista e integrante de la formación desde hace 33 años, destacó que la selección de nuevos integrantes evalúa tanto el nivel artístico como la capacidad de trabajar colectivamente. El período de prueba puede extenderse hasta dos años.

Petrenko también subrayó la importancia de adaptar el sonido a cada compositor, sin convertir la identidad de la orquesta en una fórmula única. En un contexto internacional atravesado por conflictos, destacó además el valor de la música como espacio de encuentro y esperanza.

Tomasi resumió esa dimensión humana al señalar que cada concierto puede ofrecer al público “dos horas de paz”.

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