Las grandes empresas de IA piden moderar el avance mientras crecen los riesgos y la presión de China
Anthropic y OpenAI plantearon límites para el desarrollo de los modelos de inteligencia artificial más avanzados. El reclamo ocurre mientras aumentan los costos del sector, crece el uso de agentes autónomos y China gana terreno con alternativas más competitivas.

Anthropic y OpenAI, dos de las principales compañías del sector, pidieron durante el fin de semana establecer límites al desarrollo de la llamada inteligencia artificial de frontera, es decir, los modelos más avanzados disponibles. La propuesta apunta a desacelerar el desarrollo cuando los mecanismos de seguridad no sean suficientes para controlar los riesgos.
El planteo aparece en un escenario atravesado por dos factores centrales: la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China y los enormes costos que demanda el desarrollo de estos sistemas. En el segundo trimestre de 2026, OpenAI registró US$12.300 millones de pérdidas operativas, frente a ingresos por US$6.700 millones. El cálculo incluye las remuneraciones en acciones y muestra que las ventas todavía no alcanzan para cubrir el costo total del negocio.
Al mismo tiempo, el funcionamiento de la industria se apoya en el acceso gratuito y en una expansión financiada por inversores para atraer usuarios y generar dependencia de las plataformas. Esa estrategia alimenta críticas sobre un eventual endurecimiento posterior de precios y condiciones, una dinámica que algunos especialistas vinculan con el concepto de “enshittification”, utilizado para describir el deterioro de las plataformas digitales en busca de mayores ganancias.
Pero la tecnología también está cambiando rápidamente. La etapa centrada exclusivamente en los chatbots quedó atrás y ahora avanzan los llamados agentes de IA, capaces de actuar durante períodos prolongados, utilizar herramientas, escribir código, conectarse con otros sistemas y ejecutar secuencias complejas de tareas. Incluso pueden participar en el desarrollo de nuevas generaciones de modelos bajo instrucciones humanas.
Ese salto tecnológico requiere grandes cantidades de datos, capacidad informática y energía. Los centros de datos consumieron el 4,4% de la electricidad de Estados Unidos en 2023 y podrían representar entre el 6,7% y el 12% en 2028, según el Departamento de Energía estadounidense.
En paralelo, China desarrolla alternativas que presionan sobre los precios y el rendimiento. En ese contexto, una desaceleración podría mejorar los mecanismos de seguridad, pero también permitir que los competidores chinos ganen terreno. Así, detrás del pedido de las grandes compañías conviven riesgos tecnológicos concretos, intereses económicos, competencia geopolítica y una estrategia comercial que también puede beneficiarse de instalar la preocupación sobre el futuro de la IA.
