Oasis vuelve a escena con un documental sobre su reencuentro y la nostalgia de sus fans

Oasis: Don’t Look Back in Anger recorre la gira mundial que marcó el regreso de la banda de Manchester y reconstruye el camino desde su separación hasta los ensayos de 2025. El film apuesta por la celebración y la unidad, aunque ofrece una mirada más controlada que reveladora sobre los hermanos Gallagher.

Casi dos décadas después de la separación de Oasis, el documental Oasis: Don’t Look Back in Anger recupera el reencuentro de Liam y Noel Gallagher y sigue los preparativos y la gira mundial que devolvió a la banda de Manchester a los escenarios. La película, dirigida por Will Lovelace y Dylan Southern y escrita por Steven Knight, comienza precisamente con el conflicto que llevó al final del grupo en 2009.

Liam explica que, desde la separación, “todo se fue a la mierda” y sostiene que el público necesita un escape. Mientras esas palabras aparecen, el documental intercala imágenes de Vladimir Putin, Donald Trump, Keir Starmer, Elon Musk y Javier Milei, para construir la idea de que Oasis puede funcionar como refugio frente al presente.

Los primeros ensayos de 2025 son uno de los puntos más logrados. Noel aparece al frente y Liam mantiene una actitud más silenciosa y profesional. El montaje de George Cragg y Martina Zamolo consigue generar expectativa alrededor de ese reencuentro y recupera parte de la tensión que caracterizó la historia de los hermanos.

Sin embargo, el documental abandona rápidamente esa posibilidad de ofrecer una mirada más incómoda y se inclina por la celebración. Los Gallagher que aparecen aquí son una versión más moderada de aquellos músicos de origen obrero asociados durante años con el caos, los excesos y las peleas. Los comentarios en off conservan ocasionalmente el tono ácido de la época de mayor éxito, pero no alcanzan para modificar esa imagen.

Los testimonios de seguidores de Manchester, Gales, Brasil, Corea del Sur y Argentina refuerzan la dimensión global de la banda. También hay escenas que recuperan su identidad, como la reunión de seguridad previa al primer show en Cardiff.

Hacia el final, Noel reconoce sus propios errores y, junto a Liam, celebra la posibilidad de cambiar la narrativa del pasado. Más que una reconstrucción polémica, el film termina funcionando como una celebración nostálgica de la música y del regreso de Oasis.

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