Jason Statham vuelve a repartir golpes en una película de acción sin respiro
El actor británico protagoniza Código: venganza, un thriller de 95 minutos dirigido por Jean-François Richet. Una historia de venganzas, infiltraciones y combates donde casi cualquier objeto puede convertirse en un arma.

Jason Statham vuelve a ocupar el centro de una película de acción en Código: venganza, dirigida por el francés Jean-François Richet. El proyecto había sido pensado originalmente como una continuación de Alerta extrema, pero terminó transformándose por completo después de que Gerard Butler abandonara la producción apenas dos semanas antes de comenzar el rodaje.
Con el cambio de protagonista también desapareció cualquier vínculo con aquella película. El guion dejó de llamarse Ship y fue adaptado hasta convertirse en una historia independiente, aunque mantuvo a Richet detrás de cámara.
Statham interpreta a Cole Red, un expolicía que trabaja como guardaespaldas. Cuando su jefe muere en una emboscada, comienza a investigar quién estuvo detrás del asesinato. Su búsqueda lo lleva hasta un buque de carga, donde consigue infiltrarse para encontrar al responsable.
La lógica de la película se apoya menos en la investigación que en la acción. Cole habla poco y resuelve los problemas a golpes, con cuchillos o mediante armas de fuego. Incluso consigue abordar el barco utilizando el pasaporte de otra persona sin que la historia se detenga demasiado en explicar cómo logra hacerlo.
A bordo también está una oficial interpretada por Annabelle Wallis, que termina convirtiéndose en aliada de Cole para enfrentar a los villanos. El buque, además, transporta en uno de sus contenedores a refugiados tailandeses.
A partir de allí se suceden enfrentamientos cuerpo a cuerpo, tiroteos y persecuciones, mientras el protagonista avanza entre enemigos y sale generalmente victorioso. La violencia es una constante y cualquier objeto puede transformarse en un elemento de combate, desde ganchos hasta un simple candado.
La película apuesta así al principal atractivo de Statham: su presencia como héroe de acción. Con poco diálogo y mucho movimiento, el actor sostiene una historia construida alrededor de la venganza, las peleas y una sucesión de escenas diseñadas para mantener el ritmo hasta el final.
