La AfD quedó a un paso de gobernar en un estado alemán y busca el apoyo de un partido prorruso
El partido de ultraderecha obtuvo el 43,7% en Sajonia-Anhalt y consiguió 39 de las 83 bancas del Parlamento regional. Necesita sumar legisladores para alcanzar la mayoría y el BSW aparece como una posible llave para formar gobierno.

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) quedó a un paso de alcanzar el poder en Sajonia-Anhalt, después de obtener el 43,7% de los votos y 39 de los 83 escaños del Parlamento regional. El resultado profundizó la crisis de los partidos tradicionales y puso en discusión la continuidad del denominado “cortafuegos” que hasta ahora había impedido que la AfD llegara al gobierno.
El partido necesita sumar cuatro legisladores para conseguir la mayoría absoluta e investir como presidente regional a Ulrich Siegmund, su candidato. Entre las alternativas aparece el BSW, una formación surgida de una escisión de Die Linke y caracterizada por posiciones favorables a Rusia. Su dirigencia analiza ahora qué postura adoptar.
Claudi Witting, líder del BSW, consideró que aislar a la AfD sería “completamente antidemocrático”, aunque su número dos aclaró que el partido no respaldará ni a Siegmund ni al candidato de la CDU. En cambio, propuso una tercera vía: elegir a una figura independiente para encabezar un gobierno regional.
La otra posibilidad para impedir que gobierne la AfD sería una alianza inédita entre CDU, SPD, Verdes, Die Linke y BSW. Esa coalición reuniría los escaños necesarios, pero sería extremadamente heterogénea y difícil de sostener políticamente.
También se discute una alternativa intermedia: que el BSW permita tácitamente la formación de un gobierno de la AfD sin integrarse formalmente a él. Para la ultraderecha, cualquiera de estas opciones representaría una ruptura del aislamiento político que mantiene desde su creación.
El resultado también golpeó al canciller Friedrich Merz. La CDU cayó del 37% al 17% en Sajonia-Anhalt, una derrota que vuelve a poner bajo presión al jefe de gobierno, quien había prometido reducir electoralmente a la AfD.
El impacto trasciende la política regional. Con entre 27% y 28% en los sondeos nacionales, la AfD aparece actualmente como primera fuerza si hubiera elecciones federales. Mientras Donald Trump y dirigentes europeos de ultraderecha celebraron su avance, el canciller francés Jean-Noël Barrot calificó su programa como “la traición al espíritu europeo” y el primer ministro polaco Donald Tusk cuestionó duramente el resultado.
