Crisis en el Pentágono: renunció un funcionario clave tras enfrentarse con Hegseth

Daniel Driscoll dejó la Secretaría del Ejército en medio de las purgas de altos mandos impulsadas por el jefe del Pentágono y de una creciente tensión por la guerra contra Irán.

La crisis interna en el Pentágono se profundizó con la renuncia de Daniel Driscoll, secretario del Ejército y máximo funcionario civil de esa fuerza. Su salida se produjo después de varios enfrentamientos con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, por la destitución de altos mandos en un momento especialmente delicado para las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Driscoll presentó personalmente su renuncia ante el presidente Donald Trump y habló con él sobre la situación del Ejército, según funcionarios citados bajo condición de anonimato. Hasta hace poco, incluso era mencionado como un posible reemplazante de Hegseth al frente del Pentágono.

La salida ocurre mientras el Ejército atraviesa su período de mayor actividad desde las guerras de Irak y Afganistán. Sus sistemas de defensa aérea son fundamentales para proteger a las tropas estadounidenses en Medio Oriente de los ataques con misiles iraníes, mientras que el comando en Europa aporta inteligencia y apoyo a Ucrania frente a Rusia.

En ese contexto, Hegseth impulsó una serie de despidos y disputas internas que dejaron a la fuerza con una conducción debilitada. El Ejército permanece sin jefe de Estado Mayor desde abril, cuando Hegseth destituyó al general Randy George sin explicar públicamente los motivos. Además, al menos tres oficiales de alto rango considerados posibles sucesores fueron desplazados.

Ahora, la institución también queda sin secretario civil. La proximidad de las elecciones de mitad de mandato podría complicar la confirmación de un reemplazante en el Senado.

Hegseth habría impulsado para el cargo a Sean Parnell, portavoz principal del Pentágono y veterano de Afganistán. Su eventual designación, sin embargo, podría generar resistencia. Parnell fue cuestionado por despedir a tres periodistas de Stars and Stripes y por promover restricciones al acceso de la prensa al Pentágono, medidas que derivaron en demandas judiciales.

Driscoll, de 40 años y ex primer teniente del Ejército, tenía además vínculos con legisladores de ambos partidos. Durante su gestión respondió a pedidos de republicanos y demócratas, incluso cuando Hegseth buscaba limitar el contacto directo entre militares y congresistas.

También mantuvo una relación particular con la senadora demócrata Elizabeth Warren. Tras ser presionado durante su confirmación, implementó el denominado “derecho a reparar”, que permitió al Ejército reparar directamente parte de su equipamiento en lugar de enviarlo a contratistas.

Según fuentes del Departamento de Defensa, Driscoll había expresado a Trump su preocupación por las purgas de militares experimentados y por el bloqueo de ascensos de oficiales vinculados a figuras cuestionadas por Hegseth. Su renuncia profundiza así la incertidumbre sobre el rumbo de una de las principales ramas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

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