El Gobierno cedió en un punto clave y cambió su proyecto para vender tierras a extranjeros
Ante la falta de votos en el Congreso, el oficialismo corrigió uno de los aspectos más cuestionados de la iniciativa. La nueva versión vuelve a establecer límites para la compra de campos por parte de inversores extranjeros.

La resistencia política obligó al Gobierno a recalcular. En medio de las negociaciones parlamentarias, la Casa Rosada modificó el proyecto que flexibiliza la adquisición de tierras rurales y descartó eliminar todas las restricciones vigentes para los compradores extranjeros.
La nueva redacción mantiene un límite del 25% sobre la superficie que puede quedar en manos de capitales del exterior, una cláusula que había sido eliminada en la versión original y que despertó fuertes críticas tanto de la oposición como de algunos bloques dialoguistas.
El cambio responde a la necesidad de reunir los apoyos necesarios para avanzar con la iniciativa en el Senado. Aun así, el panorama sigue siendo incierto y el oficialismo continúa negociando con distintos espacios para evitar un revés legislativo.
El proyecto forma parte del paquete de reformas impulsado por Javier Milei para promover inversiones y reducir regulaciones. Sin embargo, la propiedad de la tierra volvió a instalar un debate sobre los límites que debe establecer el Estado para proteger recursos considerados estratégicos.
Con la modificación, el Gobierno busca mostrar flexibilidad sin resignar el objetivo de facilitar el ingreso de capitales. El resultado de las negociaciones definirá si esa estrategia alcanza para convertir la iniciativa en ley.
