Dos de cada tres créditos impagos ya provienen de billeteras virtuales

El crecimiento del financiamiento digital impulsó el acceso al crédito, pero también elevó los niveles de morosidad. Hoy las fintech concentran la mayor parte de los préstamos que el sistema considera irrecuperables.

Las billeteras virtuales y las empresas fintech se consolidaron en los últimos años como una de las principales fuentes de financiamiento para miles de argentinos que buscan resolver necesidades de consumo o afrontar gastos imprevistos. Sin embargo, esa expansión también dejó al descubierto una fuerte suba en la cantidad de préstamos que dejaron de pagarse y que, según los registros del sistema financiero, ya son considerados prácticamente imposibles de recuperar.

De acuerdo con los datos más recientes, el monto total de créditos catalogados como irrecuperables asciende a 3,4 billones de pesos. De ese universo, alrededor del 66% corresponde a préstamos otorgados por billeteras virtuales y otras plataformas financieras digitales, mientras que el resto pertenece principalmente a bancos tradicionales y otras entidades de crédito.

El fenómeno refleja el crecimiento acelerado que tuvieron las fintech en los últimos años, especialmente entre usuarios que no calificaban para acceder a préstamos bancarios convencionales o que buscaban procesos más ágiles y completamente digitales. La posibilidad de obtener dinero en pocos minutos, con escasos requisitos y mediante aplicaciones móviles, amplió significativamente el alcance del crédito.

No obstante, el deterioro del poder adquisitivo, la persistencia de elevados niveles de inflación y la dificultad de muchas familias para sostener sus ingresos también impactaron sobre la capacidad de pago de esos préstamos. Como consecuencia, aumentó el porcentaje de deudores que dejaron de cumplir con sus obligaciones.

Desde el sector sostienen que continúan perfeccionando los sistemas de evaluación de riesgo para reducir la mora y mejorar la calidad de sus carteras. Mientras tanto, la evolución de los créditos incobrables se convirtió en uno de los principales indicadores que siguen de cerca tanto los reguladores como las propias empresas, en un mercado que continúa creciendo pese a los desafíos que plantea el contexto económico.

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