El consumo cambia de perfil: crecen los gastos en servicios e importados y retroceden las compras tradicionales

Mientras el consumo agregado mantiene una tendencia positiva, los hogares destinan una mayor parte de sus ingresos a tarifas, turismo, compras en el exterior y servicios. En paralelo, caen las ventas de supermercados, shoppings, electrodomésticos y otros bienes de producción local.

El consumo de los hogares argentinos atraviesa una transformación impulsada por los cambios en la economía. Aunque las estadísticas oficiales muestran que el consumo privado continúa creciendo, la composición del gasto es muy diferente a la de años anteriores. Una mayor proporción de los ingresos familiares se destina hoy al pago de servicios, tarifas, viajes al exterior y compras de productos importados, mientras disminuye el peso de los bienes tradicionales que históricamente impulsaban la actividad comercial.

Según los datos del Indec, el consumo privado aumentó 2,7% interanual durante el primer trimestre del año y acumula una suba de 7% desde el inicio de la actual gestión. Este indicador representa cerca del 70% del Producto Bruto Interno y continúa siendo uno de los principales motores de la economía junto con las exportaciones.

Sin embargo, distintos economistas sostienen que ese crecimiento está explicado en gran medida por el fuerte avance del gasto en bienes y servicios importados. Los viajes al exterior, los consumos con tarjeta en moneda extranjera y las compras internacionales realizadas mediante plataformas digitales ganaron participación dentro del presupuesto familiar.

Al mismo tiempo, el aumento de las tarifas de electricidad, gas, agua, transporte, medicina prepaga, telefonía e internet elevó el peso de los gastos fijos. Este cambio redujo el margen disponible para otras compras discrecionales como indumentaria, salidas, electrodomésticos o bienes durables.

Las cifras reflejan ese nuevo escenario. Aunque el consumo agregado se ubica en niveles elevados, las ventas de supermercados y centros comerciales permanecen por debajo de años anteriores y el mercado de automóviles todavía no recupera los niveles registrados antes de la última década. También continúa siendo menor la masa salarial medida en términos reales respecto de otros períodos de mayor actividad.

Especialistas atribuyen esta modificación a una combinación de factores. Entre ellos destacan la recomposición de los precios relativos tras la reducción de subsidios, la mayor apertura comercial que facilitó el ingreso de productos importados y una mayor libertad para acceder al mercado cambiario, que llevó a muchos ahorristas a destinar parte de sus ingresos a la compra de dólares en lugar de volcarlos al consumo interno.

Como resultado, el gasto total de las familias continúa creciendo, pero cada vez se orienta más hacia servicios, consumos vinculados al exterior y obligaciones fijas, mientras pierde participación el consumo de bienes producidos en el mercado local.

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