El Mundial despierta al consumo y genera un rebote inesperado después de meses de caída

La pasión por la Selección impulsó ventas de televisores, camisetas, figuritas y productos vinculados al fútbol. Comercios y plataformas digitales esperan que el efecto se extienda durante el segundo semestre.

El Mundial abrió una ventana inesperada para el consumo argentino luego de varios meses marcados por caídas en las ventas y menor actividad comercial.

La llegada del torneo modificó los hábitos de compra y generó un fuerte movimiento en rubros vinculados al entretenimiento, la indumentaria deportiva y los productos asociados a la Selección.

Uno de los grandes protagonistas fue el mercado de televisores. Las ventas se triplicaron en las últimas semanas, especialmente en equipos de más de 55 pulgadas, impulsados por consumidores que buscan mejorar la experiencia de ver los partidos en sus hogares.

El fenómeno también impactó en la ropa deportiva. Las principales cadenas registraron aumentos superiores al 50% en ventas, con la camiseta de la Selección Argentina como el producto estrella.

Según estimaciones del mercado, la camiseta argentina será la más vendida entre las 48 selecciones participantes del Mundial, con una proyección de 2,7 millones de unidades.

Las plataformas digitales también reflejaron el boom mundialista. En Mercado Libre crecieron las búsquedas de álbumes, sobres Panini, televisores, proyectores, parlantes y distintos accesorios para acompañar los partidos.

En Tiendanube, las órdenes vinculadas al fútbol aumentaron 47% y las unidades vendidas crecieron 35% en comparación con la quincena anterior.

El efecto llegó además a servicios como transporte y delivery. Las aplicaciones registraron aumentos de demanda durante los partidos de la Selección, especialmente en los momentos previos y posteriores a los encuentros.

Los especialistas consideran que el Mundial puede marcar un punto de inflexión para la segunda mitad del año, aunque advierten que la recuperación dependerá de otros factores económicos.

Entre ellos aparecen la desaceleración de la inflación, una posible recuperación salarial, la baja de tasas de interés y el regreso del crédito.

Los datos recientes muestran señales mixtas: la confianza del consumidor mejoró en junio y la caída de ventas del Día del Padre fue menor a la esperada.

Para los analistas, el Mundial funciona como un impulso emocional que lleva a los consumidores a realizar compras que habían postergado.

El desafío será determinar si este movimiento queda limitado al fenómeno deportivo o si se convierte en el inicio de una recuperación más amplia del consumo.

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