El lado menos visible de Vaca Muerta: cae el petróleo convencional y varias provincias pierden ingresos

El crecimiento del shale en Neuquén desplazó inversiones y afectó la producción tradicional en provincias como Chubut y Santa Cruz, donde bajaron empleo y regalías.

El boom de Vaca Muerta transformó la industria petrolera argentina, pero también dejó un impacto negativo en las provincias donde históricamente se concentró la producción convencional.

Mientras Neuquén recibe la mayor parte de las nuevas inversiones por el crecimiento del shale, otras regiones enfrentan una caída sostenida en la actividad.

La producción de petróleo convencional registró fuertes descensos, con retrocesos que alcanzan hasta el 50% en algunos sectores.

Provincias como Chubut y Santa Cruz sufren especialmente esta situación debido a la reducción de inversiones, menor empleo y una caída en los ingresos por regalías.

El cambio en la matriz energética generó una concentración de recursos en los yacimientos no convencionales de mayor productividad.

Las empresas priorizan proyectos vinculados a Vaca Muerta por sus mejores resultados económicos y tecnológicos.

El problema es que esta transición deja desafíos sociales y fiscales en territorios que durante décadas dependieron de la actividad petrolera tradicional.

Gobiernos provinciales buscan alternativas para sostener empleo y recuperar niveles de producción.

El escenario plantea un desafío para la política energética nacional: aprovechar el crecimiento del shale sin abandonar las regiones productoras históricas.

La expansión de Vaca Muerta aparece como una oportunidad para el país, pero también expone las diferencias entre los distintos polos petroleros.

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