El papa León XIV presentó su primera encíclica: regulación de la IA y disculpas históricas por la esclavitud

En un encuentro que duró dos horas y media en el Vaticano, el papa León XIV presentó “Magnifica Humanitas”, su primera encíclica, con un doble mensaje de fuerte impacto histórico. Por un lado, lanzó un llamado urgente a regular la inteligencia artificial para evitar que “domine al ser humano” y advirtió que confiar decisiones irreversibles y letales a sistemas de IA “no es permisible”. Por otro, ofreció una disculpa formal por el papel de la Santa Sede durante siglos de esclavitud, al no haberla condenado, calificando esa omisión como “una herida en la memoria cristiana”.
El documento de 110 páginas denuncia la “cultura del poder” que impulsa la carrera tecnológica, y apunta especialmente a la concentración de datos y decisiones en manos de un puñado de actores privados. El pontífice pidió “desarmar la IA” y establecer regulación externa al sector, advirtiendo que la tecnología “alimenta la brecha entre los incluidos y los excluidos” y que no puede considerarse moralmente neutra. La encíclica también destaca el rol de la educación como herramienta central para aprender a gestionar los riesgos de una dependencia creciente de estos sistemas.
La disculpa por la esclavitud fue el otro momento histórico de la presentación. León XIV entendió que no podía abordar un documento sobre el futuro de la humanidad sin antes hacer las cuentas con el pasado, en particular con los siglos en que la Iglesia no condenó activamente uno de los mayores crímenes de la historia. El gesto se suma al tono del nuevo pontificado, que desde sus primeras semanas viene marcando un perfil más crítico frente al poder económico y tecnológico concentrado, en línea con la tradición del papa Francisco.
