Bolivia no para: nueva jornada de enfrentamientos en La Paz con gases, palos y piedras

A 25 días de protestas ininterrumpidas, Bolivia volvió a despertar con caos en las calles de La Paz. Mineros, campesinos y trabajadores sindicalizados, encabezados por la Central Obrera Boliviana, marcharon desde El Alto hacia el centro de la capital pese al gigantesco cordón policial desplegado alrededor de las sedes del Ejecutivo y el Legislativo. La respuesta de las fuerzas de seguridad fue gases lacrimógenos, palos y piedras en las inmediaciones de la histórica Plaza Murillo, en una escena que ya se repitió varias veces durante la semana pasada.
El presidente Rodrigo Paz había llamado nuevamente al diálogo horas antes, pero los sectores más combativos ignoraron el llamado y profundizaron la presión para exigir su renuncia. Los manifestantes son los mismos que desde comienzos de mayo bloquean el acceso desde El Alto, cortando el suministro de combustible, alimentos y oxígeno para los hospitales de la región. El desabastecimiento ya genera un malestar extendido en la población civil, que sufre las consecuencias de una crisis política que no encuentra salida negociada.
Con banderas bolivianas y la Whipala de los pueblos originarios, la columna recorrió calles y avenidas de La Paz en una demostración de fuerza que desnuda la fragilidad del gobierno. Mientras una parte del país reclama soluciones pacíficas, la otra sigue apostando a la presión en las calles como única herramienta. Bolivia transita así su crisis más aguda en años, con un gobierno acorralado, rutas cortadas y una capital que cada tanto vuelve a convertirse en escenario de guerra.
