“The Mandalorian and Grogu” llega a los cines como una versión extendida de la serie: correcta pero sin gran vuelo

La película dirigida por Jon Favreau retoma el universo Star Wars con despliegue técnico y momentos simpáticos, pero no logra despegarse de la sensación de ser un episodio largo de televisión. Pedro Pascal vuelve como Din Djarin junto al entrañable Grogu en una aventura que entretiene sin sorprender.

La nueva apuesta de Disney por revitalizar Star Wars en la pantalla grande llega con ambiciones épicas pero resultados moderados. Jon Favreau dirige una historia que retoma los eventos posteriores a “El regreso del Jedi”, con el mandaloriano Din Djarin —Mando— encargado de rescatar al hijo de Jabba the Hutt, secuestrado por remanentes imperiales. Lo acompaña, como siempre, Grogu, el adorable bebé Yoda de poderes telequinéticos.

El reparto incorpora a Sigourney Weaver como una severa coronel de la Nueva República y a Jeremy Allen White como la voz de Rotta, mientras Martin Scorsese aparece en un cameo vocal. La fotografía de David Klein y la música de Ludwig Göransson aportan momentos visualmente poderosos, con persecuciones, criaturas exóticas y combates aéreos que evocan la trilogía original.

Sin embargo, el film no termina de despegarse de su origen televisivo. La trama se siente como varios episodios unidos, el carisma de Pedro Pascal queda atrapado dentro del casco casi todo el tiempo, y el guion abusa de la ternura de Grogu como recurso fácil.

El resultado es un producto correcto y entretenido, pero que difícilmente deje huella en el universo de la saga.

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