Del mostrador de una carnicería a una mansión en Nordelta: la historia del primer millonario del cepo

Sergio Occhiuzzo era carnicero en San Martín cuando descubrió cómo hacer una fortuna con las restricciones cambiarias. Su historia es un manual de cómo el sistema premia a los que saben leer las reglas antes que los demás.
En pandemia, mientras la mayoría de los argentinos trataba de llegar a fin de mes, Sergio Occhiuzzo encontró la grieta perfecta. Era carnicero en San Martín y se convirtió en el primer gran millonario del cepo cambiario. El mecanismo fue una combinación de maniobras financieras con el dólar y el manejo de permisos de importación, todo operado desde una cueva en Nordelta. El salto fue tan rápido como llamativo: de carnicero a millonario en tiempo récord, con propiedades y un estilo de vida que no tenía ninguna relación con su actividad declarada. Su caso fue el primero de una serie que expuso cómo el cepo no solo distorsionaba la economía sino que también creaba oportunidades enormes para quienes sabían moverse en los bordes del sistema. La historia de Occhiuzzo es un síntoma de algo más grande: un esquema donde las restricciones generan privilegios, y los privilegios generan fortunas. Una lección amarga sobre cómo funciona realmente la economía argentina cuando las reglas se tuercen.
