Un funcionario clave del Gobierno mantiene vínculos con la AFA en medio de la investigación por balances irregulares
Alejandro Díaz, titular de la Sindicatura General de la Nación, continúa ligado a la estructura de la AFA pese a ocupar uno de los principales organismos de control del Ejecutivo. Su rol genera cuestionamientos por balances bajo investigación.

La relación entre el Gobierno nacional y la AFA volvió a quedar bajo discusión luego de que se conociera que Alejandro Díaz, titular de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), mantiene vínculos formales con la conducción de la entidad del fútbol argentino. Aunque asumió al frente del organismo de control del Estado en julio de 2025, todavía figura como presidente de la Comisión Fiscalizadora de la AFA.
Según trascendió, Díaz pidió licencia al asumir en la función pública, pero nunca formalizó su desvinculación definitiva de la asociación presidida por Claudio “Chiqui” Tapia. El dato cobra relevancia porque parte de los balances que actualmente investiga la Inspección General de Justicia (IGJ) fueron aprobados durante el período en el que el funcionario encabezaba el órgano encargado de supervisar las cuentas de la AFA.
La investigación interna apunta a presuntas inconsistencias contables estimadas en unos 450 millones de dólares. En ese contexto, distintos sectores políticos reclamaron que Díaz abandone cualquier relación institucional con la entidad deportiva para evitar conflictos de intereses.
Desde el Gobierno buscaron despegar al funcionario de la conducción política de la AFA y sostienen que su tarea dentro de la entidad siempre tuvo un perfil técnico. También remarcan que su participación es previa a la actual estructura de poder encabezada por Tapia y Pablo Toviggino.
El caso suma tensión a la relación entre la Casa Rosada y la dirigencia del fútbol argentino, especialmente luego de los cruces públicos impulsados por el oficialismo durante los últimos meses. El debate por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y las auditorías sobre la AFA profundizaron el enfrentamiento político e institucional.
Además de su paso por la AFA, Díaz también había trabajado en Nucleoeléctrica, empresa estatal que quedó bajo observación por presuntas irregularidades en contrataciones. Mientras tanto, el Gobierno mantiene la supervisión sobre la asociación mediante veedores designados para monitorear la situación administrativa y contable de la entidad.
