La deuda flotante del Estado trepó a $4 billones y presiona sobre el superávit fiscal

El aumento responde a pagos demorados a proveedores y distintas áreas del sector público.


El monto de pagos atrasados del Estado nacional alcanzó los $4 billones en marzo, lo que refleja un incremento significativo de la denominada deuda flotante y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del superávit fiscal. El crecimiento de este pasivo se vincula principalmente con demoras en los pagos a proveedores y obligaciones con distintas dependencias.

La deuda flotante está compuesta por compromisos asumidos pero aún no cancelados, y su expansión puede funcionar como un mecanismo de ajuste financiero en el corto plazo. Sin embargo, especialistas advierten que este tipo de estrategia tiene límites, ya que implica trasladar tensiones a sectores que dependen de esos fondos.

El Gobierno sostiene que el ordenamiento de las cuentas públicas continúa siendo una prioridad y que la acumulación de atrasos responde a una administración más estricta del gasto. No obstante, el aumento de la deuda flotante genera dudas sobre la calidad del superávit, al considerar que parte del equilibrio se logra postergando pagos.

Desde el sector privado, empresas proveedoras del Estado señalan dificultades operativas derivadas de los retrasos, lo que impacta en la cadena de pagos. En algunos casos, esto puede traducirse en menores niveles de actividad o en problemas de financiamiento.

El comportamiento de la deuda flotante será un indicador clave para evaluar la consistencia del programa fiscal en los próximos meses y su capacidad de sostenerse en el tiempo.

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