Industria textil en crisis: fabricante de marcas globales entra en concurso de acreedores

La empresa Fantome Group busca reestructurar su deuda tras la caída del consumo y el avance de las importaciones.
La crisis del sector textil sumó un nuevo capítulo con la entrada en concurso de acreedores de Fantome Group, una compañía con sede en Villa Devoto que supo posicionarse como fabricante de marcas reconocidas como Reebok, Kappa y Kevingston.
La firma, que llegó a emplear a unas 120 personas, enfrenta un escenario complejo marcado por la caída del consumo interno y el incremento de la competencia de productos importados. Este doble impacto deterioró su situación financiera y la llevó a iniciar un proceso de reestructuración de deuda.
Desde la empresa atribuyen las dificultades a lo que describen como una “competencia desigual”, impulsada por la apertura de importaciones y la pérdida de competitividad de la industria local. En ese contexto, la caída de ventas y la pérdida de clientes clave profundizaron el desequilibrio económico.
El caso refleja las tensiones que atraviesa el sector textil, históricamente protegido y con fuerte peso en el empleo industrial. La apertura comercial, combinada con la retracción del mercado interno, genera un escenario desafiante para muchas empresas del rubro.
El concurso de acreedores busca ordenar las obligaciones financieras y evitar la quiebra, aunque el futuro de la compañía dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado. En paralelo, el caso vuelve a poner en debate el impacto de la política económica sobre la industria nacional.
