Fujimori se asegura el balotaje en Perú en una elección marcada por demoras y final abierto
La candidata lidera con claridad la primera vuelta, mientras la definición de su rival se dilata por problemas logísticos que obligaron a extender la votación.

La candidata presidencial Keiko Fujimori logró asegurarse un lugar en la segunda vuelta electoral en Perú tras imponerse en la primera ronda con poco más del 16% de los votos, según los sondeos a boca de urna. Sin embargo, la definición de su rival quedó envuelta en incertidumbre debido a un empate técnico entre varios postulantes y a irregularidades en el proceso de votación.
La jornada electoral estuvo atravesada por problemas logísticos que impidieron el normal desarrollo del sufragio en múltiples mesas, especialmente en Lima. La falta de material electoral y la ausencia de autoridades en algunos centros de votación llevaron a que miles de ciudadanos no pudieran emitir su voto en el horario previsto. Frente a esta situación, el Jurado Nacional de Elecciones resolvió extender el proceso hasta el día siguiente, con el objetivo de garantizar el derecho al sufragio.
Según estimaciones oficiales, más de 60.000 electores se vieron afectados por estas fallas, lo que generó críticas de distintos sectores políticos. Algunos candidatos denunciaron irregularidades y exigieron sanciones para los responsables de la organización, en particular hacia la Oficina Nacional de Procesos Electorales, encargada de la logística del comicio.
En este contexto, el escenario electoral permanece abierto. Figuras como Rafael López Aliaga, Ricardo Belmont y otros candidatos aparecen con chances similares de acceder al segundo lugar, lo que anticipa una definición ajustada una vez que se conozcan los resultados oficiales.
Más de 27 millones de peruanos fueron convocados a las urnas en una elección clave para el período 2026-2031, en un país atravesado por una fuerte inestabilidad política en la última década. En ese marco, la segunda vuelta prevista para junio enfrentará a Fujimori con el candidato que finalmente logre consolidarse como su principal competidor, en una contienda que se anticipa polarizada.
El proceso electoral, además de definir el futuro liderazgo del país, dejó expuestas debilidades estructurales en la organización de los comicios, lo que podría tener impacto en la legitimidad del resultado final.
