El consumo no repunta: acumula diez meses de caída y crece el uso del crédito para gastos básicos
Las familias recurren cada vez más a las tarjetas para sostener el día a día, en un contexto de pérdida de poder adquisitivo.

El consumo continúa mostrando señales de debilidad, con diez meses consecutivos de caída y un retroceso interanual del 9,5% en febrero. El dato refleja el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y la retracción del ingreso disponible en los hogares.
Ante este escenario, las familias adoptan estrategias para sostener sus niveles de gasto. Una de las más visibles es el creciente uso de tarjetas de crédito para financiar consumos básicos, una práctica que evidencia el deterioro de la capacidad de compra.
El fenómeno no solo afecta a bienes durables, sino también a productos de primera necesidad, lo que marca la profundidad de la crisis. El crédito, en este contexto, funciona como un mecanismo de compensación temporal.
Sin embargo, esta dinámica implica riesgos. El endeudamiento de los hogares puede generar tensiones a futuro, especialmente si no se produce una recuperación de los ingresos.
El comportamiento del consumo es un indicador clave de la actividad económica. Su persistente caída plantea desafíos para la recuperación y obliga a repensar las políticas orientadas a estimular la demanda.
