Leve mejora en la distribución del ingreso, aunque persiste la alta informalidad

El coeficiente Gini mostró una reducción hacia fines de 2025, impulsada en parte por la asistencia estatal, pero el empleo informal sigue en niveles elevados.

Los indicadores de distribución del ingreso mostraron una leve mejora hacia el cierre de 2025, con una reducción del coeficiente de Gini que refleja una menor desigualdad. Sin embargo, el dato convive con problemas estructurales que siguen condicionando el panorama social.

Uno de los factores que explican la mejora es el peso de la asistencia estatal, que contribuyó a sostener los ingresos de los sectores más vulnerables. Transferencias y programas sociales jugaron un rol clave en ese proceso.

A pesar de esto, la informalidad laboral continúa siendo uno de los principales desafíos. Con niveles cercanos al 43%, limita el acceso a derechos laborales y afecta la calidad del empleo, además de reducir la base de aportes al sistema.

La combinación de una leve mejora distributiva con alta precariedad laboral plantea un escenario ambiguo. Por un lado, hay señales de contención social; por otro, persisten debilidades estructurales que dificultan un cambio más profundo.

El desafío hacia adelante será consolidar la mejora sin depender exclusivamente de la asistencia estatal, promoviendo empleo formal y sostenido en el tiempo.

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