Mercados en vilo por la guerra en Medio Oriente: el petróleo se dispara y luego retrocede tras declaraciones de Trump
El precio del crudo alcanzó niveles cercanos a los US$120 por el temor a una interrupción del suministro global, pero retrocedió después de que el presidente estadounidense sugiriera que el conflicto podría terminar pronto. Aun así, la incertidumbre sobre la duración de la guerra mantiene en alerta a los mercados y a las principales potencias.

La guerra en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales y provocó una fuerte volatilidad en el precio del petróleo. En la apertura del lunes, el barril llegó a rozar los 120 dólares, impulsado por el temor a que el conflicto se prolongue y afecte el tránsito de crudo por el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Sin embargo, la tendencia cambió horas después cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en una entrevista televisiva que el enfrentamiento bélico estaba “prácticamente terminado”. Según el mandatario, las fuerzas adversarias habrían perdido capacidad militar clave, incluyendo flota, comunicaciones y aviación.
Las declaraciones tuvieron un impacto inmediato en los mercados energéticos. El precio del Brent, referencia en Europa, retrocedió hasta cerca de 84 dólares por barril, mientras que el WTI estadounidense registró una caída similar. Más tarde, sin embargo, Trump moderó su mensaje ante legisladores y reconoció que, aunque se habían logrado avances, “todavía queda mucho por hacer”. Esa rectificación volvió a empujar al alza la cotización del crudo, que terminó la jornada cerca de los 89 dólares.
La incertidumbre se profundiza por las señales contradictorias sobre la evolución del conflicto. El jefe del Estado Mayor israelí advirtió el domingo que la guerra podría extenderse durante un largo período, mientras que varios líderes europeos comparten ese diagnóstico.
A la tensión militar se suma el bloqueo en el estrecho de Ormuz, lo que complica el transporte de petróleo y alimenta el temor a una crisis energética global. Irán, por su parte, celebró el impacto económico del conflicto y sugirió que aún dispone de herramientas para presionar a sus adversarios.
En paralelo, el aumento del precio de los combustibles ya comienza a sentirse en Estados Unidos. La gasolina acumuló una suba cercana al 17%, un dato sensible para la economía doméstica y para la agenda política de la Casa Blanca. Mientras tanto, las principales potencias del G7 analizan posibles medidas para estabilizar el mercado energético, incluyendo la eventual liberación de reservas estratégicas de petróleo si la situación se agrava.
