Nueva encuesta nacional: ningún dirigente aprueba y hubo sorpresas en el ranking de imágenes
Un estudio de Management & Fit midió a 15 figuras centrales del oficialismo y la oposición. Todos terminaron con más imagen negativa que positiva, aunque con movimientos inesperados en la parte alta y baja de la tabla.

Una nueva encuesta nacional volvió a exponer el vínculo crítico entre la opinión pública argentina y su dirigencia política. El relevamiento, realizado por la consultora Management & Fit, evaluó la imagen de 15 dirigentes considerados “top” del oficialismo y la oposición y arrojó un dato contundente: ninguno logró saldo positivo. Todos terminaron con más rechazo que apoyo, aunque con diferencias relevantes y algunas sorpresas.
El estudio se llevó a cabo entre el 9 y el 24 de febrero, con 2.200 casos en todo el país y un margen de error de ±2,1%. Además del ranking de imágenes, incluyó mediciones sobre coyuntura económica, social y política. En ese marco, la situación económica nacional fue calificada como negativa por el 49,2% de los encuestados, frente a un 27,3% que la consideró positiva. La expectativa de mejora futura alcanzó el 42,5%, con una leve caída respecto de diciembre.
Entre los principales problemas, la inflación encabezó la lista con el 22,8%, seguida por la inseguridad (18,4%) y la corrupción (15,6%). En el plano personal, casi la mitad de los consultados afirmó tener dificultades para cubrir los gastos mensuales y un 79,4% reconoció haber cambiado hábitos de consumo debido a la crisis.
En el ranking de imágenes, el primer lugar fue para Javier Milei, quien, pese a liderar la tabla, cerró con un saldo negativo de -6,6 puntos, producto de un 39,8% de imagen positiva y un 46,4% de negativa. Muy cerca apareció Patricia Bullrich, con un balance de -6,7 puntos, confirmando su habitual desempeño competitivo en este tipo de mediciones.
Un dato relevante es que, de los seis oficialistas evaluados, cinco se ubicaron en la parte superior del ranking, mientras que varios referentes opositores concentraron los peores registros. El resultado general refuerza una tendencia persistente: aun quienes encabezan las mediciones lo hacen en un contexto de desconfianza extendida, con un clima social dominado por la preocupación y el escepticismo frente a la dirigencia política en su conjunto.
