La recaudación profundiza su caída y confirma el enfriamiento de la economía

La recaudación tributaria volvió a caer en febrero y acumuló su séptimo retroceso consecutivo en términos reales, afectada por la desaceleración del comercio exterior, la baja de aranceles a las importaciones y la eliminación de retenciones al agro, según datos oficiales y estimaciones privadas.

Los ingresos alcanzaron los $16,23 billones, con un aumento nominal del 20,1% interanual, de acuerdo con cifras difundidas por ARCA. Sin embargo, frente a una inflación interanual estimada en torno al 32%, la recaudación mostró una caída real del 9,7%, lo que refuerza las señales de enfriamiento de la actividad económica.

Desde el organismo recaudador explicaron que el desempeño negativo respondió, principalmente, a menores ingresos vinculados al comercio exterior. La desaceleración de las importaciones, combinada con una base de comparación elevada por el fuerte crecimiento registrado a comienzos del año pasado, impactó de lleno en los impuestos aduaneros. En ese contexto, los derechos de importación cayeron un 26,7% real interanual en febrero, pese a un tipo de cambio relativamente bajo, en torno a los $1.400.

La contracción más pronunciada se observó en los derechos de exportación, que habrían retrocedido un 39,6% real. El desplome se explicó por la eliminación de retenciones al sector agropecuario dispuesta en septiembre, que incentivó un adelanto de exportaciones, y por un nuevo recorte de alícuotas aplicado en diciembre.

El IVA, principal fuente de recursos del Estado, también mostró un desempeño negativo. En términos reales, habría caído un 13,6% frente a febrero de 2025. Según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, el IVA vinculado a operaciones aduaneras se desplomó un 37%, reflejando la menor dinámica del comercio exterior. Su titular, Nadin Argañaraz, advirtió además que el aumento de planes de pago de deuda corriente influyó en la recaudación efectiva.

Entre los restantes tributos, los aportes y contribuciones a la seguridad social bajaron un 5% real, Ganancias retrocedió levemente y el impuesto a los Créditos y Débitos cayó un 7,7%. El único gravamen con crecimiento fue el impuesto a los combustibles, con una suba real del 18,8%.

En conjunto, los recursos que quedaron en manos del Gobierno nacional descendieron más que los destinados a provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, debido al fuerte impacto de la caída de los derechos de exportación, que no se coparticipan.

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