Milei redobla la ofensiva desreguladora, apunta a grandes empresarios y promete más reformas e impuestos a la baja
Ante un Congreso con bancas vacías de la oposición, el Presidente habló de 90 paquetes de reformas sin precisiones, defendió la apertura comercial y cargó contra industriales a los que acusó de “prebendarios”, al tiempo que ratificó la continuidad de la baja de retenciones.

Con un tono provocador y sin concesiones, el presidente Javier Milei anunció que profundizará su programa económico con más desregulación, apertura comercial y ajuste del Estado. Lo hizo durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, en un recinto semivacío por la ausencia de gran parte de la oposición y bajo un clima de fuerte confrontación política.
Milei aseguró que su gobierno impulsará 90 paquetes de reformas estructurales, aunque evitó detallar su contenido. Rechazó que esa ambición reformista implique una acumulación de poder y sostuvo que el objetivo es desmontar lo que definió como un esquema de privilegios sostenido por políticos y empresarios. En ese marco, defendió la desregulación como uno de los pilares del crecimiento, junto al capital humano y la apertura comercial, pese a las críticas del sector industrial.
El Presidente cuestionó con dureza a empresarios a los que acusó de vivir de la protección estatal. Sin mencionarlo directamente, volvió a apuntar contra Paolo Rocca, titular del grupo Techint, por los precios ofertados en obras vinculadas a Vaca Muerta, y lo acusó de presionar sobre el mercado cambiario. También cargó contra Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar, tras el rechazo oficial a renovar medidas antidumping y los despidos anunciados en la fabricante de neumáticos FATE.
Milei ratificó que seguirá defendiendo el equilibrio fiscal y una política monetaria restrictiva para bajar la inflación y el riesgo país. Anticipó además un crecimiento basado en energía barata, minería, industria pesada y nuevas inversiones tecnológicas, y prometió continuar con la reducción de impuestos, incluidas las retenciones.
En primera fila, el ministro desregulador Federico Sturzenegger simbolizó el eje del mensaje presidencial: acelerar las reformas y “barrer” regulaciones para liberar la inversión, aun al costo de profundizar el conflicto con sectores empresarios y políticos tradicionales.
