Inicio de clases y un rol docente cada vez más exigente

La tarea pedagógica se combina con funciones de contención social y mediación en conflictos familiares.
El inicio del ciclo lectivo volvió a poner en primer plano el rol cada vez más complejo que enfrentan los docentes en las aulas. Más allá de la enseñanza de contenidos, los maestros y profesores deben asumir funciones de contención emocional de los alumnos, atravesados por problemáticas sociales, económicas y familiares que impactan de lleno en la escuela. A esto se suman conflictos reiterados con padres y madres, que muchas veces trasladan a la institución educativa demandas y tensiones que exceden lo pedagógico. Especialistas advierten que el docente se ha convertido en una figura de referencia integral, llamada a resolver situaciones para las que no siempre cuenta con formación ni respaldo institucional suficiente. La falta de equipos interdisciplinarios, la sobrecarga laboral y los salarios deteriorados profundizan el desgaste. En paralelo, el vínculo con las familias se volvió más desafiante, con cuestionamientos frecuentes a la autoridad docente y expectativas difíciles de satisfacer. En este contexto, el comienzo de clases no solo implica organizar contenidos y evaluaciones, sino también reconstruir vínculos y climas de convivencia. El debate sobre el rol docente vuelve a instalarse con fuerza, en un escenario donde la escuela sigue siendo uno de los pocos espacios de contención estatal frente a una realidad social cada vez más compleja.

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