La AFA suspendió el fútbol en medio de denuncias de corrupción y citaciones judiciales

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) resolvió frenar la actividad oficial en un momento de máxima tensión institucional, atravesado por denuncias de corrupción que involucran a su conducción. La decisión se conoció justo cuando Claudio Chiqui Tapia y Pablo Toviggino deben presentarse a declarar ante la Justicia, lo que encendió fuertes sospechas en el arco político y deportivo.
La medida impacta de lleno en los torneos de Primera División y del ascenso, y fue interpretada por distintos sectores como una maniobra para ganar tiempo frente al avance de causas sensibles. En los tribunales se investigan presuntas irregularidades vinculadas al manejo de fondos y a la retención de aportes patronales, una causa que ya derivó en citaciones formales a los principales dirigentes de la entidad.
Desde la AFA justificaron la suspensión en razones organizativas, pero el contexto judicial le dio a la decisión una lectura inevitablemente política. Clubes, dirigentes y futbolistas manifestaron su malestar, mientras que desde la oposición se reclamó mayor transparencia y explicaciones públicas sobre el verdadero alcance de la medida.
El freno del fútbol se suma a una serie de episodios que deterioraron la imagen institucional de la AFA en los últimos meses. A nivel judicial, se espera que las declaraciones de Tapia y Toviggino permitan clarificar responsabilidades y el circuito de decisiones internas. A nivel deportivo, en cambio, la incertidumbre crece: no hay fechas claras para la reanudación ni definiciones sobre cómo se reprogramará el calendario.
El caso vuelve a poner en debate la relación entre el poder deportivo y la Justicia, y deja a la AFA en el centro de una tormenta que trasciende largamente el ámbito del fútbol.
